Murió el cantante de vallenato colombiano Diomedes Díaz

  • 23 diciembre 2013
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Diomedes Díaz
Diomedes Díaz ganó el Grammy Latino a Mejor Álbum cumbia/vallenato en 2010.

Cientos de personas rindieron homenaje este lunes al cantante de vallenato colombiano Diomedes Díaz, quien falleció el domingo a los 56 años de edad.

El féretro que contenía los restos del artista transitó sobre un carro de bomberos por algunas calles de Valledupar, capital indiscutible del popular género musical y el hogar de Díaz durante los últimos años de su vida.

Según informaron los medios colombianos, la caravana estuvo permanentemente custodiada por varios carros, motocicletas y por el Escuadrón Antidisturbios, ESMAD, para mantener la seguridad.

Al medio día, el ataúd con tapa de vidrio -que permite a sus seguidores ver el rostro del artista- salió desde el Instituto de Medicina Legal rumbo a la emblemática Plaza Alfonso López, donde será velado en cámara ardiente por tres días.

La plaza fue cerrada y el féretro fue colocado en la tarima ‘Francisco el Hombre’, uno de los escenarios naturales de Diomedes Díaz ya que en ella se presentan los cantantes durante el legendario Festival de la Leyenda Vallenata.

Las exequias del artista se llevarán a cabo el 25 de diciembre, según dijo al periódico de la ciudad costera de Barranquilla, El Heraldo, uno de sus ocho hermanos, para esperar amigos y familiares, incluyendo a la mayoría de sus 28 hijos.

Desde el mediodía del lunes, se reportaron largas filas de fanáticos y curiosos portando afiches, pancartas con mensajes, cámaras de fotos y entonando las canciones de Diomedes Díaz.

Caravana fúnebre de Diomedes Díaz
Fueron cerradas varias calles de la ciudad durante los cuatro días de luto.

Durante los cuatro días de luto declarado por decreto, se espera la presencia de personalidades de la política y el arte.

Estupor en las redes sociales

Según el relato del manager de Díaz, José Zepada, el músico falleció poco después del mediodía del domingo, probablemente como consecuencia de un paro cardíaco, mientras descansaba en su casa de Valledupar.

El fallecimiento fue confirmado horas más tarde en una clínica de la ciudad.

Según el corresponsal de BBC Mundo en Colombia, Arturo Wallace, la noticia sacudió al país, copando completamente las redes sociales y obligando a las estaciones de radio y canales de televisión a suspender su programación habitual.

"En Valledupar la gente salió inmediatamente a las calles a llorar 'al Cacique de la Junta'; para muchos el máximo exponente vivo del vallenato y un personaje a la vez tan colorido como contradictorio", relató Wallace.

La muerte de Doris Adriana Niño

Efectivamente, con fama de parrandero y mujeriego, y acusado de haber mantenido vínculos con narcotraficantes y paramilitares, Díaz llevó una existencia llena de escándalos y polémicas.

Y el capítulo más oscuro de todos lo empezó a escribir en 1997, cuando se vio involucrado en la muerte de una de sus seguidoras, Doris Adriana Niño, durante una noche de fiesta.

El cantante sería eventualmente condenado a 12 años de prisión por homicidio, pero luego de una larga fuga -que no le impediría grabar nuevos discos y presentarse en público sin nunca ser arrestado- sólo terminaría pagando cuatro años de cárcel y una millonaria compensación a los familiares de Niño, en un episodio que para muchos retrató como pocos los límites de la justicia colombiana.

Aunque sus seguidores seguramente preferirán recordar sus más de 300 éxitos, los que le permitieron vender más de 20 millones de discos y le valieron numerosos reconocimientos, incluyendo un Grammy Latino en la categoría Álbum de cumbia/vallenato en 2010.

"Y los intentos por separar al hombre del cantante, a su legado musical de su convulsionada historia personal, también han sido una constante de los numerosos homenajes que siguieron a la noticia de su muerte", comentó Wallace.

La eterna parranda

Esta tensión la recogió el cronista Alberto Salcedo Ramos en "La eterna parranda", el perfil de Diomedes Díaz que le hizo merecedor del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en 2011, y una lectura obligatoria para quien quiera entender mejor al cantante.

Diomedez Díaz
A Díaz se lo había acusado de haber mantenido vínculos con narcotraficantes y paramilitares.

"La historia de Diomedes era la historia de todos estos asuntos placenteros de la cultura popular: paisaje, magia, poesía, bohemia, sentimiento. Pero él la convirtió en un caso de página judicial salpicado de temas terribles: drogas, homicidio, paramilitares", escribió Salcedo Ramos.

Aún así, explicó en su momento el cronista, "cuando Diomedes canta, deslumbra, conquista, desarma, se impone". Y por eso "su canto le sirve lo mismo para granjearse favores que para predisponer a la gente a ser indulgente con sus errores".

Y, como su máximo exponente, Diomedes Díaz no sólo fue el autor de la banda sonora de la vida de millones de colombianos, sino también un fenómeno cultural y comercial construido a punta de encanto y talento, las dotes que le ayudarían a conquistar fama, riqueza y el cariño y la admiración de muchos de sus compatriotas luego de una infancia marcada por la pobreza.

Efectivamente, cuenta la leyenda que el pequeño Díaz empezó a cantar y componer sus versos "para no aburrirse" mientras trabajaba como espantapájaros en las plantaciones de maíz de La Guajira.

Luego empezó a colarse en las parrandas vallenatas y aceptó un trabajo como mensajero en una estación de radio local para dar a conocer sus canciones entre los músicos que llegaban a la emisora.

Lo demás es historia: éxitos como Cariñito de mi vida, El chanchullito, La locura, Bonita, Te quiero mucho, Te necesito, Tu serenata, Fantasía y muchos, muchos más, para convertirlo en el músico más exitosos de Colombia.

Lo que tal vez explica por qué la vela del cantante en Valledupar está prevista a durar cuatro días.