Amnistía revela imágenes de campos de prisioneros políticos en Corea del Norte

  • 5 diciembre 2013

Amnistía Internacional (AI) publicó imágenes satelitales que, según afirma, revelan la verdadera dimensión de los campos para prisioneros políticos en Corea del Norte.

La organización estima que uno de estos campos, Kwanliso 16, tiene una superficie de más de 500 kilómetros cuadrados, el tamaño equivalente al de una ciudad grande en Estados Unidos.

Campos de prisioneros en Corea del Norte
El campo Kwanliso 16 está en el norte del país.

La directora de investigaciones de AI para el Este Asiático explicó que las imágenes fueron tomadas a lo largo de un año y muestran el desarrollo continuo de la "infraestructura de represión" en los campos de prisioneros políticos.

"Se pueden ver en esas imágenes los cambios con la construcción de nuevos edificios de administración, nuevas viviendas", expresó Roseann Rife.

La alta funcionaria de la organización humanitaria añadió que también se ve evidencia de actividad minera, maderera y agricultural.

Forzados a cavar su propia tumba

El informe incluye inusuales testimonios de un exguardia del campo y de un exrecluso sobre la brutalidad prevalente en el sistema de prisión norcoreano.

El exguardia -que estuvo en uno de los campos desde los años 80 hasta mediados de los 90-, identificado solamente como Lee, describió a AI los métodos de ejecución de prisioneros.

Reveló que los reclusos eran obligados a cavar sus propias tumbas antes de ser ejecutados con golpes de martillos al cuello.

También dijo ver cómo otros guardias estrangulaban a los detenidos o los mataban a golpe de palos. Los uniformados frecuentemente violaban a las mujeres reclusas antes de matarlas, agregó.

"Después de una noche de 'prestar servicios' a los guardias, las mujeres debían morir porque el secreto no podía quedar descubierto. Esto es lo que sucede en la mayoría de los campos de prisioneros políticos", dijo en el informa Amnistía citando al exguardia.

Los presos, por su parte, estaban sometidos a trabajos forzados, comúnmente entre 10 a 12 horas con mínimas raciones de alimentos y estrictos objetivos de producción.

Frecuentemente no cumplían con las metas por el hambre y la debilidad, pero el castigo era reducción de las raciones y palizas, según un exprisionero citado en el informe.

El reporte de AI señala que los campos constituyen una red que alberga hasta 200.000 presos políticos.

Corea del Norte, uno de los países más herméticos del mundo, niega la existencia de estas instalaciones.

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