El misionero que alerta sobre los pueblos ocultos del Yasuní

  • 4 octubre 2013
Miguel Ángel Cabodevilla
El misionero capuchino vive desde el año 2000 entre España y Ecuador.

Su pasión por conocer acerca de los pueblos amazónicos en Ecuador comenzó cuando tenía 10 años de edad. Hoy, el español Miguel Ángel Cabodevilla, de 64 años, se ha convertido en un referente en la investigación de los pueblos ocultos en la Amazonía ecuatoriana, protagonistas actuales del debate sobre la explotación del Parque Nacional Yasuní.

En la Pamplona de su infancia, este misionero capuchino conoció a un sacerdote que había llegado de la selva ecuatoriana y contaba historias de los aborígenes del lugar. Debido a esas historias, viajó en 1984 a Ecuador y compartió su vida con indígenas amazónicos por alrededor de 16 años.

Cabodevilla ha escrito decenas de textos sobre los aborígenes de la zona y sus aportes especialmente observados ahora, cuando en Ecuador se discute sobre la suerte de los pueblos ocultos en la Amazonía y la extracción de crudo en el Yasuní, anunciada por el gobierno de Rafael Correa.

Este jueves la Asamblea Nacional resolvió autorizar la explotación de petróleo en los bloques 31 y 43 dentro del Parque Nacional, que ha sido hogar de los pueblos ocultos tagaeri y taromenane.

El Legislativo dispuso en su resolución excluir de la realización de actividades extractivas a una llamada zona intangible, dentro del Parque Yasuní, donde se cree están concentrados los pueblos en aislamiento, y ha señalado que en caso de avistamiento de indígenas de pueblos ocultos en áreas de explotación de crudo se suspenderán las actividades extractivas.

Falta de conocimiento

Miguel Ángel Cabodevilla cree que los mapas oficiales sobre la probable ubicación de los pueblos en aislamiento dentro del Parque Yasuní no están armados sobre la base de un conocimiento suficiente en torno a dichas comunidades aborígenes, que además son nómadas.

"Lo que más reclamo es la falta de conocimiento. Si tenemos un problema complejo, lo primero que deberíamos hacer es tratar de entenderlo. Y ese esfuerzo no ha sido muy grande", dice el misionero capuchino en diálogo con BBC Mundo.

Cabodevilla describe a las etnias amazónicas como "grupos cuyos contactos han sido muy esporádicos y generalmente siempre violentos".

Esta violencia se llevó la vida de Alejandro Labaka, el obispo que lo invitó a trabajar con los pueblos amazónicos ecuatorianos hace 29 años, y quien murió en 1987 atravesado por lanzas cuando trataba de hacer contacto con indígenas tagaeri y servir de mediador frente a la incursión petrolera.

Del obispo Labaka, Miguel Ángel Cabodevilla aprendió que "los pueblos ocultos son un patrimonio humano maravilloso".

Debate nacional

El misionero capuchino señala que con la explotación petrolera, los grupos aborígenes no contactados se han recluido más y más en su territorio y propone la creación de un grupo de investigadores, no políticos, que estudien los rastros que van dejando estas etnias.

Este jueves, mientras la Asamblea autorizaba la extracción de crudo en los bloques 31 y 43 del Parque Yasuní, afuera del recinto legislativo se concentraron personas a favor y en contra de la explotación, y no faltaron quienes expresaron su preocupación por la situación de los pueblos ocultos.

Último libro de Cabodevilla
El último libro de Cabodevilla investiga una matanza ocurrida este año.

A decir de la asambleísta oficialista Pamela Falconí, vicepresidenta de la Comisión de Biodiversidad de la Asamblea Nacional, se respetará a los pueblos ocultos en la zona intangible "de 758.051 hectáreas".

"El manejo del concepto de desarrollo sustentable nos da para cuidar a los pueblos en aislamiento voluntario y también para que la renta petrolera sirva para estas y las futuras generaciones en el país", asegura la legisladora a BBC Mundo.

Carlos Andrés Vera, quien en 2007 realizó el documental "Taromenani, el exterminio de los pueblos ocultos", señala que nada hace pensar que el proceso de desaparición de los grupos ocultos se vaya a detener, y recuerda que la Constitución de Ecuador, en su artículo 57, prohíbe todo tipo de actividad extractiva en los territorios de los pueblos en aislamiento voluntario.

"Todos, como personas, como sociedad y como Estado, tenemos la obligación de respetar la vida y territorio de los pueblos ocultos", señala Vera a BBC Mundo

Y en medio de este debate, un buen número de ecuatorianos acude a los escritos de Miguel Ángel Cabodevilla, cuyo reciente libro ("Una tragedia ocultada", sobre una matanza de indígenas taromenane en medio de un enfrentamiento con aborígenes huaoranis a fines de marzo de este año) ya agotó su primera edición.

Para muchos no se podría entender el tema de los grupos amazónicos en aislamiento en Ecuador sin recurrir al misionero capuchino.

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