Correa: "El mundo nos ha fallado" con Yasuní

  • 16 agosto 2013
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Rafael Correa, presidente de Ecuador
Correa reconoció que no se recaudaron los fondos esperados.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, anunció el jueves en cadena de radio y televisión su decisión de poner fin a la iniciativa ambiental Yasuní-ITT, que planteaba dejar el petróleo en el Parque Nacional Yasuní, una de las zonas de mayor biodiversidad del planeta, a cambio de una significativa contribución económica internacional.

"El mundo nos ha fallado", dijo el mandatario al explicar que los resultados económicos producto de la iniciativa no fueron los esperados por el gobierno ecuatoriano.

Correa adelantó que los trabajos en el campo Tiputini, que era parte de la iniciativa, comenzarán en las próximas semanas.

Y aseguró que para ello se emplearán "técnicas de extracción de última generación".

Según Paúl Mena Erazo, de BBC Mundo en Ecuador, durante la tarde y la noche del jueves se congregaron frente al Palacio de Gobierno en Quito distintos grupos ciudadanos que manifestaron su rechazo a la extracción en el Parque Nacional Yasuní y su apoyo al presidente ecuatoriano.

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Ecología vs. economía

Parque Nacional Yasuní
Yasuní es una de las zonas de mayor biodiversidad del planeta.

En esta zona de 982.000 hectáreas en plena selva amazónica, ubicada a unos 300 kilómetros al este de Quito, la contraposición de intereses ambientales y económicos ha sido muy muy pronunciada.

Se trata del área protegida más grande del Ecuador continental y ha sido declarada por la Unesco como Reserva de la Biosfera. Posee la mayor biodiversidad del mundo, según los científicos del lugar, y es el hogar de la comunidad indígena huaorani.

Sin embargo, allí también se encuentran los mayores yacimientos de crudo de Ecuador. Actualmente, un 60% de su superficie está ocupada por empresas petroleras, con sus campos, oleoductos, carreteras y asentamientos humanos.

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Como el Parque Nacional Yasuní fue creado posteriormente, en 1979, las petroleras han defendido su presencia con el argumento -cuestionado por los ambientalistas- de que llegaron antes y tienen derecho a quedarse.

Un 30% de los ingresos de Ecuador, miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), proviene de la extracción de crudo.

Para tratar de conciliar ambos intereses -el económico y el ambientalista-, Correa lanzó la iniciativa para proteger Yasuní en 2007 a cambio de contribuciones del exterior para compensar la pérdida de beneficios obtenidos por la extracción de hidrocarburos.

El gobierno esperaba recaudar US$3.600 millones de la comunidad internacional en un periodo de 12 años, es decir, cerca de la mitad del valor de los 800 millones de barriles de crudo que iba a dejar en el suelo sin extraer. Y el fondo iba a ser administrado por Naciones Unidas.

Sin embargo, en cinco años se recibieron apenas US$13,3 millones en depósitos concretos y US$116 millones en compromisos, fundamentalmente de países europeos y diversos grupos ambientalistas.