A unos 150 kilómetros de la capital guatemalteca, en la plaza central de Totonicapán, miles de indígenas velaron hoy los cuerpos de seis compañeros fallecidos la víspera durante un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad, y exigieron a gritos justicia por los hechos, todavía confusos, que dejaron además una treintena de heridos durante una manifestación en la carretera Panamericana.
La multitudinaria marcha, que bloqueaba segmentos de la autopista, se había convocado en protesta por el aumento en los precios de la electricidad en el departamento de Totonicapán. Los choques comenzaron cuando dos camiones cargados de soldados llegaron hasta las barricadas para respaldar a la policía en la evacuación de la carretera.
Aunque el presidente Otto Pérez Molina señaló el viernes que las fuerzas de seguridad no portaban armas, y dijo tener información de que fueron civiles quienes abrieron fuego, activistas locales acusan a los militares y policías de disparar contra la multitud en forma indiscriminada.
Las autoridades dijeron que una treintena de civiles fueron trasladados al hospital con heridas de bala, machete o golpes, o bajo los efectos de gas lacrimógeno. Un vocero del ministerio de Defensa guatemalteco indicó que también siete militares resultaron heridos.















