Las autoridades de El Salvador destruyeron 828 armas de fuego y 210.659 municiones en el marco de un programa apoyado por la Organización de Estados Americanos (OEA), pero no se incluyeron en el mismo las armas entregadas por las pandillas.
El ministro de Defensa de El Salvador, general José Atilio Benítez, precisó en rueda de prensa que las armas entregadas por las pandillas como parte de una tregua "están siendo todavía evaluadas en los diferentes tribunales y es por eso que no se ha autorizado la destrucción".
Benítez añadió que las armas y parte de las municiones destruidas este miércoles en una unidad militar de San Salvador fueron decomisadas a delincuentes y estaban en manos de autoridades judiciales.
Miembros de las pandillas Mara Salvatrucha (MS) y Barrio 18 entregaron alrededor de 87 armas, en evidente estado de deterioro, como "gesto de buena voluntad" al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, durante su visita al país el pasado 13 de julio pasado.
La destrucción de armas y municiones es parte de un plan que la Fuerza Armada, la Fiscalía y la Policía de El Salvador ejecutan con
el apoyo del Programa de Asistencia para el Control de Armas y Destrucción de Municiones en Centroamérica (PACAM) de la OEA.



