
El primer ministro de Japón, Yoshihiko Noda, pidió a China que garantice la seguridad de los ciudadanos y empresas japonesas, conforme continúan las manifestaciones por las islas del mar de China Oriental que ambos países se disputan.
Multitudes furiosas volvieron a congregarse frente a la embajada de Japón en Pekín, China, que fue asaltada el sábado por manifestantes que tiraron piedras.
En otras ciudades, tiendas japonesas fueron saqueadas y coches japoneses fueron golpeados y quemados.
El enfado se ha recrudecido en China desde que Japón anunció que ha comprado tres de las islas, que se conocen como Senkaku en Japón y Diaoyu en China, a sus propietarios privados.
La agencia de noticias japonesa Kyodo dijo que el nivel de dureza de las manifestaciones es el más fuerte desde que los dos países normalizaran sus relaciones diplomáticas en 1972.











