Un hombre estadounidense que trabajó como guardia en un consulado de EE.UU. en China, se declaró culpable de intentar vender información secreta al gobierno chino.
El hombre, Bryan Underwood, fue acusado de escribir al ministro de Seguridad del Estado de China -la principal agencia de contrainteligencia del país- y ofrecerle fotografías y detalles relacionados con los nuevos sistemas de seguridad del edificio del consulado en la sureña ciudad de Guangzhou.
Underwood se declaró culpable en una corte de Washington.
Los acusadores dijeron que Underwood había perdido dinero en el mercado bursátil y esperaba hacer de US$3 a US$5 millones con la venta. Podría enfrentar hasta 20 años en prisión.
Underwood dijo a los investigadores estadounidenses que elaboró un plan para que los agentes chinos tuviesen acceso al edificio del consulado para instalar micrófonos y otros dispositivos.
Un oficial de EE.UU. dijo que los materiales podrían haber permitido a la inteligencia china instalar equipo de vigilancia electrónica en el edificio antes de que los funcionarios de EE.UU. se establecieran en él.











