Investigadores estadounidenses confiscaron US$150 millones de un banco libanés sospechoso de estar involucrado en lavado de dinero para el grupo militante islamista Hezbolá.
La fiscalía de Nueva York asegura que el Banco Libanés Canadiense (LCB) ayudó a lavar ganancias del tráfico de drogas y otros delitos.
Fiscales estadounidenses alegan que el banco transfirió fondos de Líbano a EE.UU. para comprar autos usados que más tarde eran vendidos en el oeste de África.
"El dinero de la venta de automóviles y del tráfico de droga era luego remitido a Líbano a través de canales de lavado controlados por Hezbolá", explicó el fiscal federal mediante un comunicado
El grupo, que Washington considera una organización terrorista, niega las acusaciones.















