Por primera vez desde que inicio la guerra civil en Somalia en 1991, un nuevo Parlamento de 200 diputados elegidos por ancianos somalíes prestaron juramento en Mogadiscio.
Sin embargo, el nuevo parlamento debía estar formado por una Cámara baja de 275 diputados y una alta de 54. Además, el nuevo cuerpo tampoco cumplió con la fecha límite para elegir a un nuevo presidente.
La reunión se llevó a cabo en el aeropuerto de la capital por motivos de seguridad.
Los corresponsales en Somalia aseguran que aunque el país ha hecho claros progresos, existen temores de que el proceso político actual no sea democrático, con altos niveles de interferencia política, corrupción e intimidación.
No obstante, el gobierno de EE.UU. aplaudió la reunión que consideró como un "hito" y exhorto a celebrar elecciones presidenciales rápidamente.
















