
La policía en Bolivia, que estaba en huelga para rechazar los bajos salarios, decidió ponerle fin a su protesta.
Los oficiales en ocho regiones firmaron un acuerdo de pago por el que sus salarios se incrementarán en aproximadamente 20%.
Las protestas se tornaron violentas la semana pasada, cuando agentes de policía tomaron el control de un cuartel policial en la ciudad de La Paz.
La ministra de Comunicaciones, Amanda Dávila, acusó a los policías de almacenar armas y preparar un golpe.
Pero ellos insistieron que sólo quieren que su salario sea igual al de los soldados del mismo rango.



