
Las protestas violentas protagonizadas por agentes de la policía de Bolivia, que exigen un aumento salarial, se han extendido a otras ciudades con la quema de edificios.
La violencia comenzó el jueves en la principal ciudad de Bolivia, La Paz, cuando decenas de agentes tomaron el control de un cuartel de la policía cerca del palacio presidencial.
El presidente, Evo Morales, interrumpió una visita a Brasil para hacer frente a la crisis.
El gobierno dice que el Morales está dispuesto a reunirse con los manifestantes. Sin embargo, los agentes de policía y sus familias se niegan a dar marcha atrás, diciendo que los soldados no deberían ganar más que ellos.












