
Una nueva investigación sobre el suicidio del descifrador de códigos británico de la Segunda Guerra Mundial, Alan Turing, sugiere que puede que no se suicidara después de todo.
Otra investigación en 1954 concluyó que Turing comió una manzana con cianuro para escapar de la persecución sobre su homosexualidad.
Sin embargo, Jack Copeland, de la Universidad de Canterbury en Christchurch de Nueva Zelanda dijo en una conferencia en Oxford, Inglaterra, que Turing podía haber estado experimentando con cianuro en su casa.
Dijo que nunca se había examinado la manzana para comprobar si tenía rastros de cianuro.
Copeland cree que la explicación de la madre de Turing - que murió por inhalación de humo - es igualmente plausible.













