
La fuerza política más organizada de Egipto, los Hermanos Musulmanes, emitió un comunicado en el que denuncia la disolución del Parlamento y tacha esa decisión de irregular.
El jueves, el Tribunal Constitucional determinó que el Parlamento debía disolverse y que tenían que convocarse nuevas elecciones porque el proceso electoral del año pasado no fue válido, al considerar que la forma en la que se adjudicó un tercio de los escaños era inconstitucional.
Pero los Hermanos Musulmanes consideran que ese organismo no tiene el derecho de "arrebatar el poder legislativo", califica lo sucedido como "golpe a la marcha de la democracia" en el país y pidió a los egipcios que defiendan su revolución.
Esta información se conoce el fin de semana en el que los egipcios acuden a las urnas para elegir al sucesor del expresidente Hosni Mubarak, que abandonó el poder el año pasado tras el estallido de las protestas populares en el país.
Todo parece indicar que la elección será una contienda muy ajustada entre los dos candidatos restantes: el exprimer ministro, Ahmed Shafiq; y Mohamed Mursi, de los Hermanos Musulmanes.
El corresponsal de la BBC en El Cairo señala que la participación parece menor que en la primera vuelta, ya que muchos egipcios jóvenes están desencantados y desanimados para ir a las urnas.












