
El gobierno de Evo Morales quiere evitar que haya un derramamiento de sangre en Colquiri.
El gobierno de Bolivia desplegó este viernes 1.600 soldados y agentes de policía en Colquiri en un esfuerzo por evitar choques más violentos entre trabajadores rivales en una mina de estaño y zinc propiedad del gigante Glencore.
Al menos 18 personas resultaron heridas por los enfrentamientos del jueves entre grupos opuestos de trabajadores de la mina de Colquiri, 200 km al sur de La Paz.
El ministro de Gobierno, Carlos Romero, explicó que "cerca de 1.000 agentes de policía irán a Colquiri y el ejército movilizará a unos 600 soldados para asegurar la calma".
La mina está paralizada desde hace dos semanas, momento en que miembros de una cooperativa independiente de mineros que busca nuevas áreas para trabajar tomaron el control de la mina. Los empleados de la unidad Sinchi Wayra de Glencore y residentes locales intentaron recuperar el mando.
Un conflicto similar en la mina estatal Huanuni hace seis años culminó con la muerte de 17 personas y el presidente de Bolivia, Evo Morales, quiere evitar que haya otro derramamiento de sangre en Colquiri.














