El procurador general (jefe de los fiscales) de Argentina, Esteban Righi, presentó el martes su dimisión después de que el gabinete jurídico de su esposa fuera denunciado por el vicepresidente del país, Amado Boudou.
Righi dijo que no podía seguir al frente del cargo si su honra y la de su familia estaban en juego.
Boudou, investigado por tráfico de influencias, presentó una demanda contra el estudio jurídico por supuestas presiones cuando el vicepresidente se desempeñó como ministro de Economía, entre 2009 y 2011.
La causa judicial contra el vicepresidente lo ha colocado bajo un intenso escrutinio público debido al supuesto trato de favor que dio a una imprenta de dinero.














