La expresidenta de la Filipinas, Gloria Arroyo, se declaró inocente de cargos de fraude electoral en un tribunal de Manila.
Arroyo, quien fue presidenta durante nueve años, está acusada de conspirar para alterar resultados para favorecer a ciertos candidatos en comicios locales en 2007.
Los fiscales sostienen que Arroyo, quien fue arrestada en noviembre, ayudó a un notorio señor de la guerra a amañar unas elecciones para el Senado.
Arroyo niega haber actuado mal e insiste en que su sucesor Benigno Aquino está librando una vendetta personal contra ella.
En caso de ser convicta, se enfrenta a una cadena perpetua.















