Tras la muerte de la veterana reportera de guerra Marie Colvin, figuras políticas y organizaciones presentaron sus condolencias.
El primer ministro británico, David Cameron, le dijo al parlamento que estaba muy triste por la noticia de su muerte y que era un recordatorio de los riesgos a los que se ven enfrentados los periodistas al reportar sobre los "terribles eventos" en Siria.
El grupo activista Human Rights Watch dijo que ella era una extraordinaria persona.
Por su parte, el gobierno de Estados Unidos describió las muertes de periodistas en Siria como otro ejemplo de lo que calificó como la brutalidad vergonzosa del regimen de Bashar al Asad.
Marie Colvin fue famosa por su resolución para informar sobre el costo humano de la guerra desde el terreno, en algunos de los lugares más peligrosos de la Tierra.
Cubrió innumerables conflictos durante 30 años y se reconocía por un parche en el ojo, que llevó desde que fue herida en Sri Lanka.
Fue elegida corresponsal internacional del año en los premios de la prensa británica de 2010.
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