El primer ministro británico, David Cameron, dio a las authoridades del fútbol inglés dos meses de plazo para que entreguen un plan de acción para combatir cualquier forma de discriminación.
La noticia se produce después de que Cameron se reunió con funcionarios, exjugadores y promotores para discutir dos recientes incidentes racistas que involucraron a futbolistas destacados: el uruguayo Luis Suárez del Liverpool y el ex capitán de la selección, John Terry, del Chelsea.
Cameron expresó que el uso de lenguaje racista y homofóbico por jugadores famosos da una impresión negativa de la sociedad británica y un mal ejemplo para los jóvenes.
















