
El presidente del senado filipino promovió una moción para retirar a su embajador en Argentina.
Después de que el boxeador filipino Johnriel Casimero le ganara por nocaut al argentino Luis Lazarte en Mar del Plata el pasado 11 de febrero, comenzó una lluvia de objetos y sillas contra el púgil y sus acompañantes que ha provocado la amenaza de un conflicto diplomático. El Senado de Filipinas ha pedido la retirada formal del embajador en Argentina.
"En vista de los desafortunados hechos donde fue deshonrada nuestra bandera y ante los maltratos y los insultos que recibió nuestro equipo y nuestro boxeador que pensaron que viajaban a un país civilizado, propongo que el Ministerio de Relaciones Exteriores retire a nuestro embajador en Buenos Aires", señaló este miércoles el presidente del senado filipino, Juan Ponce Enrile, ante los diputados.
La moción fue aprobada por unanimidad, recogen los diarios filipinos como el Manila Times y el Sun Star que además detallan como el líder del Senado, Vicente Sotto, subrayó que "el gobierno no debe tomar a la ligera el incidente y defender la moral de los héroes filipinos".
Casimero, así como su entrenador y su promotor, sufrieron lesiones como consecuencia del ataque. De hecho, después de la lluvia de objetos y del acoso de los asistentes que se treparon al cuadrilátero, el púgil tuvo que esconderse debajo de la lona para protegerse, detalla el diario argentino La Nación.
Rey Carandang, embajador de Filipinas en Buenos Aires, ya ha sido llamado para que detalle qué fue lo que pasó la pasada noche del 11 de febrero en el Estadio Club Once Unidos de Mar del Plata cuando se definía el título mundial súper mosca de la Federación Internacional de Boxeo.
El día de la pelea
El combate entre el escuálido Casimero y Lazarte, apodado el Mosquito, se alargó durante diez asaltos mientras crecía la tensión en las gradas. Esa noche asistían cientos de espectadores del Sindicato de Chóferes de Camiones, uno de los patrocinadores de la pelea.

Después de que terminara el combate, el boxeador filipino y su equipo fueron agredidos por los aficionados.
Lazarte iba arriba en las tarjetas y había derribado al filipino en el quinto asalto, hasta que llegó el último round. Casimero le propinó un golpe directo que lo envió a la lona. Había ganado por nocaut. A partir de entonces comenzó una andanada de sillas, golpes y patadas de los aficionados que se treparon al cuadrilátero.
"Es un vergonzoso episodio de violencia que constituye una afrenta para la gente que ama el deporte y el juego limpio. Y, en ningún modo, es representativo de los sinceros sentimientos de amistad y fraternidad entre nuestras naciones"
Joaquín Daniel Otero, embajador argentino en Filipinas.
El sindicato mantiene un histórico apoyo a Luis Lazarte, que trabaja limpiando calles en la empresa de recolección de residuos de la ciudad, detalla La Nación.
"Un policía terminó con un brazo semi fracturado, otro recibió un impacto que lo desmayó y un tercero sufrió un corte en una ceja. El referí sufrió un corte en el labio superior, y debió ser hospitalizado; le aplicaron tres puntos de sutura, detalló Carlos Irusta, del canal de deportes ESPN que trasmitió la pelea.
El equipo filipino no encontraba a Casimero, oculto bajo la lona, hasta que ayudados por el peso pesado argentino Gonzalo "El Patón" Basile, y unos cuantos policías, lo ubicaron y lo escoltaron hasta los vestuarios, señalan los medios argentinos.
Raúl Hernández, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, detalló en un comunicado que el boxeador y su equipo sufrieron lesiones de consideración y que tuvieron que ser escoltados hasta el hotel.
El embajador argentino en Filipinas, Joaquín Daniel Otero, repudió los hechos en un comunicado: "Es un vergonzoso episodio de violencia que constituye una afrenta para la gente que ama el deporte y el juego limpio. Y, en ningún modo, es representativo de los sinceros sentimientos de amistad y fraternidad entre nuestras naciones".
Un dirigente gremial que asistió a la pelea, y que cita el diario La Nación, describía lo ocurrido como "una vergüenza que, aparte de ser inexplicable, se vio en todo el mundo. Lazarte es un señor en su laburo (trabajo) y a la hora de entrenarse, pero es un desastre en el ring".












