La fiscalía de Colombia señaló que dos religiosos contrataron a sicarios para que los mataran, luego de que a uno de ellos se le diagnosticara con una enfermedad incurable.
La directora nacional del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía, Maritza González, dijo que los sacerdotes Rafael Reátiga y Richard Píffano pagaron cerca de US$8.500 a sus asesinos.
En declaraciones a la prensa colombiana, la hermana de Píffano negó la versión de la fiscalía, diciendo que su hermano no había entrado en ningún "pacto de muerte".
Los sacerdotes fueron encontrados muertos a comienzo del año pasado en un automóvil.
Dos de los presuntos asesinos comparecieron este martes ante un tribunal de Bogotá.












