Preocupados por la situación económica, y haciendo caso al llamado del gobierno, la mayoría de los cairotas desoyeron hoy las invitaciones a una huelga general y optaron por acudir a sus trabajos, justo un año después de la renuncia del presidente Hosni Mubarak, que pasó el día ante un tribunal.
La normalidad fue la nota predominante en el centro de El Cairo, reportó EFE, y en el distrito de Guiza, donde la mayoría de los comercios abrieron como cualquier otro sábado.
La jornada de desobediencia civil había sido convocada por grupos revolucionarios, sindicatos y estudiantes, contra la Junta Militar que sucedió a Mubarak en el poder y en busca de que dieran el poder a un cuerpo civil.
Aunque el corresponsal de la BBC reportó multitudinarias manifestaciones en la Plaza Tahrir, en El Cairo, también afirmó que el estado de la economía tuvo prioridad sobre la huelga.












