El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, describió los bombardeos del ejército de Siria en la ciudad de Homs como un derramamiento de sangre atroz.
Obama también repitió un llamado para que el presidente sirio, Bashar al Asad, deje el poder.
Los activistas dicen que más de cincuenta personas murieron en Homs el jueves en el bombardeo de las fuerzas gubernamentales.
Activistas defensores de los derechos humanos estiman que alrededor de 400 personas han muerto desde que se dio inicio el asalto el pasado fin de semana.












