El dueño de un centro de rehabilitación para adictos en Perú, donde 27 personas murieron en un incendio el sábado, fue acusado de asesinato.
Raúl García, cuyo hijo murió en el hecho, dijo a los periodista que era inocente poco antes de entregarse a la policía.
Sin embargo, funcionarios afirman que la clínica de rehabilitación no tenía licencia y carecía de extinguidores y rutas de escape.
Los sobrevivientes del incendio dijeron que estaban atrapados dentro del local cuando se inició el fuego y que la única forma de salir fue saltando desde las ventanas.












