La viuda del fallecido preso cubano Wilman Villar negó la versión del gobierno cubano de que él no era prisionero político sino común, encarcelado por golpearla.
La víspera, La Habana emitió un comunicado en el que define a Villar como un "recluso común" y asegura disponer de "abundantes pruebas y testimonios" de que que no era un disidente ni estaba en "huelga de hambre".
Pero su viuda y madre de sus dos hijas, Maritza Pelegrino, calificó el comunicado de "manipulación" y "engaño".
En declaraciones a la agencia de noticias EFE, Pelegrino sostuvo que el gobierno "dejó morir" a Villar.
Su fallecimiento ha suscitado reacciones de condena por parte de la disidencia interna, el exilio y gobiernos como los de EE.UU. y España.












