
Al menos siete personas murieron el lunes por un corrimiento de tierras a causa de las fuertes lluvias en el sur de Brasil, según las autoridades.
Otras 14 personas desaparecieron por el deslave y siete casas fueron sepultadas, en la localidad de Sapucaia, en el estado de Río de Janeiro.
El gobierno de la presidenta Dilma Rousseff decretó la alerta y ordenó evacuaciones ante los pronósticos que indican que las lluvias torrenciales continuarán en las próximas 48 horas.













