El papa Benedicto XVI visitó este domingo la principal cárcel de Roma, Rebibbia, donde se reunió con los presos y respondió a sus preguntas, en una visita programada para resaltar que estos "merecen ser tratados con respeto y dignidad".
El Papa denunció en su visita el estado de superpoblación de las cárceles italianas y pidió a las autoridades que no sometan a los presos a un "doble castigo", recluyéndolos en condiciones insufribles.
Benedicto XVI dijo que su visita tenía como fin principal decirles a los presos que Dios los ama, y renovarles la esperanza a pocos días de la Navidad.
El pontífice dijo a los reclusos que "allí donde hay un hambriento, un extranjero, un enfermo o un preso, allí está Cristo", y les recordó cómo el "Hijo de Dios también vivió la experiencia de estar en la cárcel".













