Las propuestas presentadas en Naciones Unidas para un nuevo acuerdo internacional que regule el uso de bombas racimo fueron rechazadas en la votación en Ginebra.
El plan -que fue respaldado por EE.UU., China y Rusia- habría eliminado millones de municiones de racimo hechas antes de 1980.
Sin embargo, los activistas del desarme argumentaron que podría traer como consecuencia un aumento del uso de bombas de racimo, ya que habría permitido los tipos más modernos.
Ellos apoyan una convención de la ONU que prohíbe en absoluto las municiones de racimo, que ya ha sido firmada por más de 100 países.
EE.UU. aseguró que la propuesta era una oportunidad para convencer a los productores más importantes del mundo y a los usuarios de bombas racimo a un acuerdo de por lo menos algunos controles.













