Representantes de más de cien países se reúnen en Líbano para poner de relieve el peligro de las bombas de racimo aún sin explotar.
Los organizadores de la conferencia dicen que están instando a los gobiernos a destruir las existencias de municiones de racimo, a limpiar la tierra contaminada y a otorgar ayuda a los sobrevivientes.
Líbano es uno de los países más afectados por ese tipo de dispositivos, formados por un contenedor con cientos de pequeñas municiones.
Cientos de miles de bombas racimo se encuentran en suelo libanés desde la guerra de 34 días en julio de 2006 con Israel. Entonces, las fuerzas israelíes arrojaron más de cuatro millones de esos explosivos, la mayor cantidad de armas registradas en un conflicto bélico desde la Guerra del Golfo, según Human Rights Watch.
Según la ONU, al menos 40% no estallaron en el impacto.
Las bombas racimo fueron prohibidas en 2007 por la Convención de Naciones Unidas.













