Las autoridades militares de Egipto anunciaron que tomarán enérgicas medidas para proteger la seguridad nacional, tras los enfrentamientos entre musulmantes salafistas y cristianos coptos, que dejaron 12 muertos y 200 heridos.
En una reunión de emergencia del gobierno interino, diversos ministros se comprometieron a "restaurar el orden".
Amenazaron con implementar medidas severas, entre ellas la pena de muerte, para aquellos que ataquen lugares de culto.
El corresponsal de la BBC en El Cairo aseguró que la tardanza del ejército, que tardó horas en hacerse con el control durante los disturbios del sábado, levantó críticas por parte de los cristianos que aseguran que no están protegidos suficientemente.













