Diez días después del terremoto y el tsunami que azotaron Japón, trabajadores en el nordeste del país comenzaron a construir viviendas temporales para los miles de desplazados por el desastre.
Una serie de casillas de metal prefabricadas, con suelos de madera, se colocaron en una ladera cerca de la devastada ciudad de Rikuzentakata.
En total se calcular que hay 22.000 personas muertas o desaparecidas desde el viernes 10 de abril y más de 350.000 sin hogar.










