Balleneros japoneses suspendieron su caza anual en la Antártida luego de que activistas ambientales persiguieran y hostigaran a la flota japonesa.
Un funcionario de la Agencia de Pesca japonesa, Tatsuya Nakaoku, dijo que estaban revisando la situación y una de las opciones era el regreso de la flota antes del final habitual de la misión anual.
Nakaoku dijo que la decisión fue tomada por la seguridad de las tripulaciones.
La caza comercial de ballenas está prohibida en todo el mundo desde 1986, pero Japón dice que el objetivo de su caza es científico. Sin embargo, el corresponsal de la BBC en Tokio, dice que no es ningún secreto que la mayoría de las ballenas en Japón terminan en el plato.










