La administración Obama rechazó calificar a China como un país "manipulador de moneda" a pesar de la presión recibida por la industria estadounidense y por muchos miembros del Congreso para que hiciese lo contrario.
En un informe que se publica cada seis meses y que establece que países son culpables de manipular su moneda, el departamento de Tesorería de EE.UU. afirmó que China permitió al yuan crecer más rápidamente frente al dólar, aunque enfatizó que los progresos realizados eran insuficientes.
Estados Unidos tiene un gran déficit comercial con China y afirma que la causa es un yuan muy barato.
Nombrar a China como manipulador habría supuesto la puesta en marcha de sanciones contra China, lo que hubiera seguramente generado una crisis en las relaciones económicas de ambos países.










