La Comisión Europea informó este martes que suspenderá temporalmente una denuncia contra Francia por la expulsión de inmigrantes gitanos después de que París se comprometiera a modificar algunas de sus leyes migratorias.
Francia ha deportado a unos 8.000 gitanos a Rumania y Bulgaria este año, pese a las críticas generalizadas de grupos de derechos humanos, Naciones Unidas y la Iglesia Católica.
La comisaria de Justicia de la Unión Europea, Viviane Reding, inicialmente acusó a París de discriminar a los gitanos, pero después suavizó sus críticas, diciendo que el principal fallo francés era un mal ajuste de su regulación a la normativa europea.
El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, acogió la noticia y dijo estar "muy contento de que la razón haya triunfado".










