Los europeos que anhelan la independencia de Escocia

  • 1 septiembre 2014
Manifestación en Cataluña
Una manifestación independentista en Barcelona en septiembre de 2012 congregó a más de un millón de personas.

Los electores escoceses irán a las urnas el 18 de septiembre para decidir si quieren ser un país independiente. Pero, ¿qué otros europeos piden la independencia y con cuánta atención están observando a Escocia?

La BBC hace un repaso de algunos de los movimientos separatistas más destacados en la Europa actual.

Cataluña

Las autoridades regionales de Cataluña, en el noreste de España, tienen una larga historia de choques con el gobierno central en demanda de una mayor autonomía. Muchos catalanes consideran que su idioma, cultura e identidad no pueden ser representados de forma apropiada en España.

La región ya goza de un amplio margen de autonomía y, hasta fechas recientes, pocos catalanes querían la independencia completa. Pero la crisis económica en la que se sumió España ha visto un renacer del respaldo al separatismo, dado que muchos creen que la próspera región aporta más dinero a Madrid de lo que recibe.

La base política para apoyar la autodeterminación catalana se ha expandido desde su tradicional coto de la izquierda y el centro-derecha se ha sumado a esta demanda.

El gobierno autonómico catalán planea celebrar un referendo sobre la independencia el próximo 9 de noviembre para preguntar a los electores si quieren que Cataluña sea un Estado y si además quieren que sea un Estado independiente.

El Parlamento español rechazó de forma mayoritaria una petición para que se pudiera celebrar la consulta y el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, del conservador Partido Popular, dijo que era "ilegal".

Sondeos realizados en los últimos días sugieren que la población de Cataluña está dividida al 50% sobre la independencia.

Banderas de Escocia y Reino Unido
El referendo de Escocia ha creado gran expectación en el resto de Europa.

José Ignacio Torreblanca, columnista del diario español El País, dice que la gente está observando los sucesos de Escocia.

"El hecho de que el resultado final sea 'Sí' o 'No' en realidad no importa; que se haya dado permiso para celebrar el referendo y que los planes sigan adelante se percibe como algo enormemente significativo", opina Torreblanca.

"Lo que queda por ver es si el gobierno catalán simplemente utilizará la amenaza del referendo como una estrategia o si seguirá adelante con el plan, algo que se traduce en que tendrá que hacer frente a sanciones impuestas por Madrid".

También cabe señalar que Rajoy ha insinuado que España puede vetar la inclusión de una Escocia independiente en la Unión Europea, lo que se interpreta como una advertencia a los separatistas catalanes. El gobierno escocés alega que puede permanecer en la UE dado que ya es un miembro como parte de Reino Unido.

Lea también: ¿Por qué los independentistas catalanes envidian a Escocia?

País Vasco

Marcha en el País Vasco
Marcha para pedir una consulta sobre la autodeterminación del País Vasco en Mondragón, en el norte de España.

El País Vasco es una región del norte de España que ya cuenta con un amplio grado de autonomía. Al igual que Cataluña, desde finales de los años 70 fue adquiriendo más competencias: tiene su propio parlamento y cuerpo de policía, y tiene las competencias de educación y recaudación de impuestos.

El argumento para defender la independencia vasca radica en su identidad particular y el idioma, que fue reprimido durante el gobierno de facto del general Francisco Franco (1939-1975). Muchos nacionalistas vascos también creen que las fronteras de su país van más allá y abarcan el sur de Francia.

El Parlamento vasco ha presionado a Madrid para lograr un referendo de independencia en varias ocasiones en los últimos 15 años, pero el gobierno español ha rechazado de forma consistente las peticiones de una consulta de este tipo.

Iñigo Gurruchaga, periodista del diario vasco El Correo, dice que la cuestión vasca ha sido históricamente más delicada que la catalana por su vínculo con el violento grupo separatista ETA.

ETA, que nació hace más de 50 años para luchar por una tierra vasca independiente, declaró el fin de las hostilidades en 2011. Pero el gobierno español insiste en que la banda se tiene que desarmar.

"Los nacionalistas vascos están apostando al tiempo, observando y esperando a ver qué pasa con el referendo catalán", opina Gurruchaga.

También están estudiando lo que pasa en Escocia. "Continuamente me piden que escriba artículos sobre la independencia de Escocia", añade.

Flandes

Bart de Wever
¿La respuesta de Bélgica a Nigel Farage? El líder de la Nueva Alianza Flamenca, Bart de Wever

Un potencial foco de ruptura en Bélgica reside en Flandes, la parte norte del país -donde se habla flamenco-, que ha reclamado más autonomía respecto a Valonia, la mitad francófona del sur.

En el pasado, líderes flamencos han dicho que sólo quieren reformar el estado belga, no desmantelarlo. El número de electores flamencos que quieren la independencia se ha mantenido bastante constante, en torno al 10%.

Sin embargo, el partido Nueva Alianza Flamenca (NVA, por sus siglas en flamenco), que cuenta con el 20% de los escaños del gobierno federal, tiene un Flandes independiente como parte de su manifiesto.

"Recientemente, la NVA se ha distanciado de una campaña enfocada en la secesión para poder concentrarse en cuestiones sociales y económicas, pero el separatismo sigue formando parte de su estatuto", explica Dave Sinardet, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Libre de Bruselas.

Políticamente, Flandes tiende a la derecha mientras que Valonia se inclina más a la izquierda, lo cual, según la NVA, hace que sea difícil que partidos de derecha gobiernen en el ámbito nacional.

Como señala Sinardet, es un caso llamativamente similar a cómo se sienten muchos defensores de la independencia de Escocia respecto a las preferencias electorales de escoceses e ingleses.

La NVA también tiene mucho en común con el partido británico UKIP en cuanto a lo que Sinardet califica de liderazgo "carismático, con don de gentes" de Bart de Wever y la dura postura del partido respecto a la inmigración.

El profesor dice que, en general, hay un interés "muy limitado" hacia el referendo escocés en Bélgica pero que es probable que partidos políticos como la NVA "estén prestando más atención".

Padania y Véneto

Partidarios de la Liga Norte
Partidarios de la Liga Norte ondean la bandera de Padania en la reunión anual del partido en 2011.

Los separatistas del norte de Italia piden desde hace tiempo un estado independiente formado por varias de las regiones más ricas y pobladas del país, a las que a veces se conoce colectivamente como Padania o valle del Po.

El desequilibrio económico es la clave para la demanda de autonomía del norte, ya que muchos de sus habitantes se ven a sí mismos "explotados": sienten que no reciben lo que pagan en impuestos y que están financiando al sur, más pobre.

El movimiento encontró su expresión política en la formación Liga Norte, famosa por su retórica claramente antiinmigrante y que alcanzó sus niveles más altos de apoyo en 1996 y 2008.

Los votos del partido en el Parlamento fueron cruciales para que pudiera gobernar el Pueblo de la Libertad, la coalición liderada por el ex primer ministro Silvio Berlusconi.

El principal atractivo de la Liga Norte fue su decisión de tener más control sobre los impuestos y su capacidad para canalizar el descontento hacia el estado central, según opina Arianna Giovannini, coordinadora de un grupo especializado en política italiana en la Asociación de Estudios Políticos de Reino Unido.

Pero Giovannini argumenta que el fracaso a la hora de sacar adelante su propuesta cuando estaba en el gobierno dañó su posición ante los votantes, que entonces percibieron que ni el tradicional centro derecha ni la Liga Norte podían satisfacer sus necesidades.

El declive del partido en popularidad quedó claro en las elecciones generales de 2013, en las que sólo consiguió el 4% de los votos.

Giovannini dice que si bien se recuerda el apogeo de la Liga Norte de mediados de los años 90 cuando se piensa en Escocia, la conciencia del referendo escocés no está en estos momentos particularmente extendida en Padania.

El movimiento independentista del Véneto -region del norte de Italia cuya capital es Venecia- nació de una sensación de insatisfacción económica similar a la del movimiento de la Liga Norte, dice Matteo Nicolini, profesor asistente de Derecho Público en la Universidad de Verona.

Esta insatisfacción ganó nuevo impulso político a partir de 2010, cuando la Liga Norte estaba a la baja en el ámbito nacional pero todavía tenía una base fuerte en Véneto.

Córcega

Independentistas corsos
La cabeza del Moro en la bandera corsa, anteriormente con los ojos vendados, es un símbolo del nacionalismo corso.

Un desafío a la soberanía francesa llega de Córcega, una gran isla de unos 330.000 habitantes frente a la costa sureste de Francia.

Córcega sufrió más de 40 años de violencia política en la que surgieron paramilitares separatistas, con campañas de colocación de bombas dirigidas contra comisarías de policía y edificios administrativos. En 1998, el funcionario francés de más alta jerarquía en la isla murió en un atentado.

En 2003, se rechazó por un estrecho margen ceder competencias adicionales a Córcega en un referendo organizado por el gobierno francés.

Entre los partidos políticos que han rechazado la lucha armada está la Unión del Pueblo Corso, que goza de moderados y constantes niveles de éxito electoral y actualmente tiene un diputado en la Asamblea Nacional, François Alfonsi.

Anwen Elias, experta en nacionalismo europeo de la Universidad Aberystwyth, explica que el respaldo a la independencia corsa es "bastante bajo" pero que es difícil tener las cifras exactas por cuanto "incluso el intento de hacer un sondeo sobre este tema es controvertido".

A la pregunta de si cree que los corsos son conscientes del referendo escocés, Elias dice que "todos los movimientos nacionalistas europeos observan de cerca a Escocia".

Húngaros en Rumania

Húngaros en Rumanía
La comunidad Szekler es un grupo de etnia húngara que viven en Transilvania y piden más autonomía.

Hay una creencia entre muchos húngaros de que algunas áreas occidentales de lo que en la actualidad es Rumania son parte de su patria histórica.

En la era comunista de posguerra, el idioma húngaro fue vetado en algunas escuelas rumanas y se suprimió el uso de nombres húngaros para calles y otros lugares.

Las protestas en apoyo a un pastor de etnia húngara desataron en 1989 la revolución rumana que puso fin al autocrático líder comunista Nicolae Ceausescu.

Erin Marie Saltman, investigadora de política húngara en la Fundación Quilliam -grupo de expertos antiextremismo- dice que "desde Ceausescu, la situación de los húngaros en Rumania ha mejorado mucho".

Sin embargo, el traspaso de Transilvania a Rumania después de la Primera Guerra Mundial se conoce entre los húngaros como "la tragedia nacional".

"La idea la comparten tanto húngaros de derecha como de izquierda, pero en los últimos 10 años se ha politizado y ha sido utilizada para atraer apoyo sobre todo hacia los partidos de derecha y extrema derecha", sostiene Saltman.

"Se ve el lema de ‘una Hungría más grande’ por todas partes – en pegatinas, jarras de cerveza, tatuajes", añade.

En 2013, miles de húngaros que pedían la autodeterminación marcharon en Transilvania.

El gobierno de centro-derecha húngaro apoya sus demandas, pero el gobierno de Rumania se opone a la idea, alegando que puede conducir a la ruptura del estado rumano.

Saltman opina que "no tantas personas" en Hungría y Rumania están atentas al referendo escocés pero que esto puede cambiar si Escocia vota "Sí".