La academia militar británica que forma a la nobleza árabe

  • 27 agosto 2014
Rey Hamad de Bahréin, rey Abdalá de Jordania y el sultán Qaboos de Omán
Exalmunos de Sandhurst (de izq. a der.): rey Hamad de Bahréin, rey Abdalá de Jordania y el sultán Qaboos de Omán.

Generaciones tras generaciones de miembros de la nobleza de alrededor del mundo, especialmente de Medio Oriente, se han formado como líderes militares en la academia para oficiales británicas Sandhurst. Pero, ¿sigue siendo esta una buena idea?

Desde 1812 la Real Academia Militar de Sandhurst, en el límite de los condados de Surrey y Berkshire, en el sur de Inglaterra, ha sido la escuela de los oficiales del ejército británico.

La academia imparte un exigente curso de 44 semanas, que pone a prueba las cualidades físicas e intelectuales de los cadetes, al tiempo que les infunde los valores de ese cuerpo militar.

Por sus aulas han pasado, entre otros, los príncipes William y Harry, Winston Churchill, Ian Fleming -creador de James Bond- y el cantante James Blunt.

Tradicionalmente, junto a los aspirantes británicos, Sandhurst ha recibido cadetes de otros países.

Muchas familias ricas y poderosas de Medio Oriente han enviado allí a sus hijos e hijas; probablemente el caso más notable sea el fallecido rey Hussein de Jordania.

Cuatro monarcas árabes son graduados de Sandhurst y sus institutos asociados: el rey Abdalá de Jordania (hijo de Hussein); el rey Hamad de Bahréin; el jeque Tamim, emir de Qatar; y el sultán Qaboos de Omán. En la lista de exmonarcas se cuentan el jeque Saad, emir de Kuwait y el jeque Hamad, emir de Qatar.

Orígenes coloniales

El origen de los vínculos de Sandhurst con esa región data de los tiempos en que Reino Unido era una de las principales potencias coloniales en el Golfo Pérsico.

Desfile militar en Sandhurst
Los desfiles, parte de la actividad en Sandhurst.

"Si había una cosa para la que los británicos eran excelentes era consolidar su mandato a través del espectáculo", dice Habiba Hamid, ex estratega de política exterior de los mandatarios de Dubái y Abu Dhabi.

"Pompa, ceremonia, despliegue de poderío militar, conmoción y pavor (shock and awe, en inglés), son todos elementos que tienen su origen en la relación británica con lo militar".

Sandhurst es un lugar en el que futuros líderes pueden conocerse entre sí, dice Michael Stephens, vicedirector de la sede en Qatar del instituto de investigación británico Royal United Services Institute. Y la academia militar también ofrece al Reino Unido cierta influencia sobre el Golfo.

"(Reino Unido) recibe de las élites del Golfo el tipo de atención que otros países del mismo tamaño, como Francia y otros, no reciben. Nos da la capacidad de estar por encima de nuestras posibilidades".

"Uno tiene gente que ha pasado tiempo en Reino Unido. Tienen... un vínculo con sus compañeros, sus profesores. En el contexto del Golfo, la familiaridad en la política es muy beneficiosa".

"Para los británicos que andan por el mundo, como hice yo como soldado -dice el brigadier Peter Sincock, exagregado de defensa británico en Arabia Saudita- permite que uno se encuentre con gente que estuvo en Sandhurst y se genere un vínculo inmediato. Creo que eso es de mucha ayuda, por ejemplo, en el campo de la venta de equipo militar".

El elemento emotivo no siempre funciona. En 2013, a pesar de una intervención personal de David Cameron, Emiratos Árabes Unidos decidieron no comprar cazas Typhoon de fabricación británica.

Jeque Mohammad bin Rahid al Maktoum, emir de Dubái (der.) junto a su hijo.
Jeque Mohammad bin Rahid al Maktoum, emir de Dubái, junto a su hijo, de uniforme militar, en Sandhurst en 2006.

Espíritu "mercantil"

Pero en otras áreas el compañerismo sí da dividendos. "Las monarquías del Golfo se han convertido en importantes fuentes de capital", dice Jane Kinninmont, vicejefa del programa para Medio Oriente y el Norte de África del instituto británico de investigaciones en asuntos internacionales Chatham House.

"Una vé que el edificio más alto de Londres (el rascacielos Shard) es financiado desde Qatar, que la infraestructura y desarrollo de explotación petrolera británicas son financiadas por Emiratos Árabes Unidos (EAU). Hay un deseo, que a veces parece desesperación, de mantenerlos de nuestro lado por motivos comerciales", afirma.

Hamad bin Khalifa al Thani, emir de Qatar hasta 2013, pasa revista a soldados en Sandhurst en 2004
En esta imagen de 2004, Hamad bin Khalifa al Thani, emir de Qatar hasta 2013, pasa revista a soldados en Sandhurst.

La política británica en el Golfo es primordialmente "mercantil", según Kristian Coates Ulrichsen, del Baker Institute en Houston, Texas, EE.UU. Las preocupaciones respecto a derechos humanos y posibles reformas ocupan un segundo plano.

En 2012, Sandhurst aceptó una donación de £15 millones (unos US$25 millones) de EAU para unas nuevas barracas, que recibieron el nombre de Edificio Zayed, en honor al fundador de la monarquía que gobierna ese país.

El Shard en el centro de la imagen
El rascacielos Shard fue financiado con dinero de Qatar.

Cambio de nombre con controversia

En marzo de 2013, el Mons Hall de Sandhurst -un centro deportivo- fue reinaugurado y rebautizado Hall Rey Hamad, tras una donación de £3m (US$5 millones) del monarca de Bahréin, quien se formó en uno de los institutos asociados a Sandhurst.

El cambio de nombre no estuvo exento de controversia, en parte porque en la batalla de Mons en agosto de 1914 habían muerto 1.600 británicos, y en parte por cómo Hamad y su gobierno respondió a las protestas sociales en Bahréin en los últimos tres años.

David Cameron y el rey Hamad de Bahréin
David Cameron se reunía en Londres con el rey Hamad en 2012...
Policías británicos retienen a manifestante
... mientras cerca se llevaba a cabo una manifestación contra el historial de derechos humanos del mandatario de Bahréin.

Alguna voz crítica podría aquí señalar que el tercer año del curso de formación de oficiales de Sandhurst cubre el tema de técnicas de contrainsurgencia y formas de controlar el desorden público.

Desde que se recrudeció la tensión entre la mayoría chiita de Bahréin y la minoría reinante sunita en 2011, han muerto más de 80 civiles en manos de las fuerzas de seguridad, según estimaciones de la oposición, una cifra que el gobierno disputa. También perdieron la vida 13 policías en los choques.

"El rey siempre ha considerado a Sandhurst un gran lugar", dice Sincock, presidente de la Bahrain Society, dedicada a promover los lazos de amistad entre Reino Unido y Bahréin.

"En torno a 20 miembros de su familia han concurrido allí como cadetes. Realmente no entiende por qué tanta indignación".

Piedras de toque

Crispin Black, graduado y exinstructor de Sandhurst, dice que la academia no debería haber aceptado el dinero.

"Mires donde mires hay un memorial a algo, un edificio o una placa que sirve como piedra de toque que te conduce directamente hacia el corazón de la historia militar británica. Llamar a esto 'Hall Rey Hamad' no cumplirá esa función".

Sandhurst respondió por escrito a esta crítica: "Todas las donaciones que recibe Sandhurst están en conformidad con las obligaciones legales británicas en Reino Unido y en el extranjero y con nuestros valores como nación. A lo largo de los años donaciones como estas han permitido que el contribuyente británico ahorre una suma considerable de dinero".

¿Pero qué ocurre cuando los amigos de Sandhurst se convierten en enemigos? En 2001, el entonces primer ministro Tony Blair visitó Damasco, en lo que marcó un acercamiento entre Reino Unido y Siria.

Poco después, en 2003, oficiales de las fuerzas armadas sirias se entrenaban en Sandhurst.

Ahora Siria es un paria internacional.

Gadafi, formado en Reino Unido

El periodista Michael Cockerell ha escrito sobre el tiempo que Muamar Gadafi, el depuesto y fallecido líder de Libia, pasó en la Escuela de Educación del Ejército en Beaconsfield en 1966: "Tres años (más tarde) Gadafi siguió una tradición de los oficiales extranjeros educados por el ejército británico: utilizó sus nuevos conocimientos para tomar el poder en su propio país".

Es una tradición que se mantiene. En la década de 1990 el coronel egipcio Ahmed Ali estuvo en Sandhurst.

Ahmed Ali
Ahmed Ali, formado en Sandhurst, tuvo un papel clave en el derrocamiento de Mohamed Morsi en Egipto.

En 2013 fue una de las figuras clave del golpe que derrocó a Mohamed Morsi. Ali fue premiado con un puesto en el círculo íntimo de asesores del presidente al Sisi.

A fines de la década del 90 el gobierno británico de Tony Blair tuvo la iniciativa de que Sandhurst dejara de recibir cadetes del extranjero. El mayor general Arthur Denaro, asesor en temas de Oriente Medio del secretario de Defensa y comandante en Sandhurst a fines de los 90, describe la idea como pare de la "política exterior ética" que pregonaba el fallecido Robin Cook, entonces secretario de Defensa.

"A (su) funeral concurrieron los jefes de estado de casi todos los países del mundo; y allí estaba nuestro primer ministro, Tony Blair", cuenta Denaro. "De pronto me vio conversando con jefes de estado como el sultán of Brunéi, el sultán of Omán, los de Bahréin, los sauditas, y me preguntó '¿cómo conoce a toda esta gente?' La respuesta es que todos fueron a Sandhurst".

Hoy en día se estima que Sandhurst ha entrenado a más oficiales de EAU que de cualquier otro país, sin contar Reino Unido. La clase de mayo de 2014 incluyó 72 cadetes del extranjero, de los cuales un 40% era de Medio Oriente.

Un asunto de valores

"En el futuro- dice Maryam al Khawaja, presidente en funciones del Centro de Bahréin para los Derechos Humanos- la gente mirará hacia atrás y verá cuánto Reino Unido ha estropeado (Medio Oriente) por querer vender más cazas Typhoon a Bahréin en vez de respaldar los valores de los derechos humanos y la democracia".

"Una cosa es decir que estamos inculcando valores benignos, pero eso no está ocurriendo", dice Habiba Hamid. Sandhurst es "una reliquia del pasado colonial".

"No están (enseñando) los valores cívicos que deberíamos ver en líderes elegidos democráticamente", señala.

Sandhurst dice que "el establecer relaciones internacionales a través de intercambios militares y formación es un pilar fundamental de la estrategia de relaciones internacionales de Reino Unido".

Puede que Sandhurst sea maravilloso para Reino Unido, un país en que el ejército está subordinado al gobierno, pero también está enviando oficiales entrenados a monarquías de Medio Oriente donde a menudo los ejércitos parecen existir no para defender a la nación sino a la familiar reinante.