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¿Qué ventaja estratégica supone la represa de Mosul para el Estado Islámico?

Última actualización: Sábado, 16 de agosto de 2014
Represa de Mosul

Con la captura de la represa de Mosul, el Estado Islámico controla el suministro de agua y electricidad en el norte de Irak.

La toma de la represa de Mosul, la más grande de Irak, por insurgentes del Estado Islámico (EI) tiene un enorme valor estratégico desde el punto de vista de recursos de agua y energía eléctrica.

Localizada en el río Tigris a unos 50 kilómetros al norte de la ciudad de Mosul, la presa sirve para suministrar agua y electricidad a una vasta área del norte de Irak.

Sus generadores pueden producir 1.010 megavatios de electricidad, según la página de internet de la Comisión Estatal de Irak para las Represas y Embalses.

La estructura también contiene más de 12.000 millones de metros cúbicos de agua que son esenciales para el riego de las zonas agrícolas de la provincia occidental de Nineveh.

En 2007, los por entonces comandante general de las fuerzas de EE.UU. en Irak, David Petraeus, y embajador estadounidense en Irak, Ryan Crocker, advirtieron al que era primer ministro iraquí, Nouri Maliki, que la estructura era altamente peligrosa porque estaba construida sobre un suelo inestable.

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"Un fallo catastrófico de la presa de Mosul podría provocar inundaciones a lo largo de río Tigris llegando hasta Bagdad", escribieron Petraeus y Crocker en una carta a Maliki.

"Previendo el peor de los escenarios, un fallo instantáneo de la presa de Mosul, si se llena hasta alcanzar su nivel operativo máximo, podría provocar una ola de 20 metros que inundaría la ciudad de Mosul".

La misma preocupación persiste hasta hoy.

"La represa de Mosul es fundamentalmente una bomba de tiempo", señaló al diario The Wall Street Journal el ingeniero hidráulico Azzam Alwash.

No es la primera represa capturada

Represa Mosul y militantes

La represa cayó en manos del Estado Islámico el 7 de agosto. Combatientes kurdos, con apoyo aéreo de EE.UU. están tratando de recuperarla.

Otra preocupación es que los militantes de Estados Islámico, quienes previamente ya han intentado controlar los recursos de agua del país, puedan utilizar la represa como un instrumento de guerra en el actual conflicto.

La represa de Faluya, ubicada en la zona de Nuamiyah de la ciudad occidental, cayó en poder del EI en febrero.

"Previendo el peor de los escenarios, un fallo instantáneo de la presa de Mosul, si se llena hasta alcanzar su nivel operativo máximo, podría provocar una ola de 20 metros que inundaría la ciudad de Mosul."

Informe del general David Petraeus y el embajador estadounidense en Irak, Ryan Crocker - 2007

Sin embargo, hasta ahora el grupo ha fracasado en sus intentos de arrebatarle al ejército la represa de Haditha, la segunda en tamaño del país.

La represa, de ocho kilómetros de longitud y su instalación hidroeléctrica, ubicada hacia el suroeste de Bagdad, suministra el 30% de la electricidad iraquí. Asegurar su control fue uno de los primeros objetivos de las fuerzas especiales estadounidenses que invadieron Irak en 2003.

La preocupación es que EI pueda "inundar las tierras de labranza e interrumpir los suministros de agua potable como lo hizo con una pequeña represa de Faluya", señaló Keith Johnson en un artículo de la revista Foreign Policy.

En mayo una inundación provocó el desplazamiento de unas 40.000 personas residentes entre Faluya y Abu Ghraib.

A comienzo de este mes, militantes de EI supuestamente cerraron ocho de las diez compuertas de la represa que controla la corriente del río, inundando tierras hasta el río Éufrates y reduciendo los niveles de agua en las provincias del sur de Irak por donde pasa el río.

Muchas familias fueron obligadas a abandonar sus hogares y se impidió el despliegue de tropas, señalaron funcionarios de seguridad iraquíes.

Río Tigris

El río Tigris cruza Irak y Siria en Peshkhabour, adonde se han dirigido los yazidíes que han sido desplazados por el Estado Islámico.

Según se informó, los militantes reabrieron cinco de las compuertas de la presa para aliviar algo de presión, temiendo que su estrategia resultara contraproducente si se inundaba su bastión, Faluya.

"Lógica en su locura"

Una semana después de tomar la presa de Mosul, se informó que los militantes supuestamente habían chantajeado a los atemorizados trabajadores de la instalación a que siguieran trabajando o se les dejaba de pagar.

Analistas temen que el EI pueda usar ahora la represa como un instrumento contra el nuevo gobierno de Haider al Abadi, buscando mantener ocupado el territorio a su alrededor a cambio de no interrumpir el suministro de agua y energía.

El grupo ya controla otras instalaciones claves, incluyendo campos petroleros y gasíferos en el oeste de Irak y en Siria.

"Estos extremistas no son apenas unos locos", señala Salman Shaikh, director del Centro de Estudios Brookings en Doha.

"Hay una lógica en su locura. Se las han arreglado para reunir dinero y recursos naturales, tanto petróleo como agua, las dos cosas más importantes. Y, por supuesto, los van usar como una forma de seguir creciendo y fortaleciéndose".

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