Cómo funciona el banco genético que ayuda a encontrar hijos de desaparecidos en Argentina

  • 6 agosto 2014
Rosa de Roisimblit y Estela de Carlotto
Rosa de Roisimblit y Estela de Carlotto, dos abuelas que han recuperado a sus nietos apropiados durante el régimen militar argentino.

El número 114, sumado a la palabra "nieto", es especialmente significativo en Argentina.

La historia de Guido, el finalmente identificado nieto de Estela de Carlotto, presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo, es la última de una lista que sólo ha sido posible gracias a la labor de una institución científica modelo: el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG).

Test de sangre
Abuelas y otros familiares de desaparecidos han prestado su sangre para compararla con la de sus nietos.

Creado en 1987, el BNDG es "un archivo sistemático del material genético y muestras biológicas de familiares de personas que han sido secuestradas y desaparecidas durante la dictadura militar argentina (1976-1983)", según explica la propia organización.

Con el apoyo de esos datos genéticos, el BNDG ha realizado miles de análisis de ADN a jóvenes que podrían ser hijos de desaparecidos. De este proceso, que lleva más años que la propia institución, surge la lista, los 114 nietos recuperados.

Antes de la creación formal del organismo, en 1984, fue recuperada la primera nieta, Paula Logares, a través del análisis genético impulsado por las abuelas.

El índice de abuelidad

Las abuelas reunidas en la agrupación Abuelas de Plaza de Mayo no se resignaron a perder a los cerca de 500 niños –en su mayoría recién nacidos– que fueron apropiados. Los buscaron, los siguen buscando.

Pero además de su tenacidad, necesitaban una herramienta científica que les permitiera identificar a esos chicos, que hoy ya son hombres y mujeres que pasan la treintena.

Por eso buscaron si había maneras de identificar genéticamente a una persona a partir de la sangre de sus abuelos.

Víctor Penchaszadeh
Víctor Penchaszadeh fue fundamental para la creación del organismo.

Fue así que se pusieron en contacto con el genetista Victor Penchaszadeh, quien fue fundamental en la creación del centro y quien hoy supervisa el traslado del banco genético desde el Hospital Durand, en Buenos Aires, hasta una nueva sede en la capital argentina.

Víctor Penchazade puso en contacto a las abuelas con dos científicos especializados en genética, Fred Allen y Marie Claire King.

Ellos se pusieron a trabajar en las fórmulas estadísticas matemáticas para llegar al llamado índice de abuelidad.

"Finalmente se produjo una fórmula estadística, probabilística que tuviera en consideración que no se pudiera hacer análisis a los padres de estos niños porque estaban desaparecidos, pero en los casos en que estuvieran los cuatro abuelos, incluso con tres abuelos, y después con otras técnicas que aparecieron a posteriori, con menos familiares se podía probar relación de parentesco", cuenta Penchaszadeh en el documental "99,9%-La ciencia de las Abuelas", producido por el Ministerio de Cultura de la Nación.

Marie Claire King
Marie Claire King fue una de las científicas que crearon el índice de abuelidad.

"En 1982 nos recibió la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, en Nueva York. Dejamos nuestra inquietud y prometieron darnos respuesta", le contó en su momento Estela de Carlotto a BBC Mundo.

"Y la encontraron: en 1983, determinaron que haciendo en las familias el estudio de (antígenos de) histocompatibilidad, o HLA, se podía comparar después con la sangre del presunto nieto".

"Después se incorporó la técnica del ADN, que permitió mayor precisión. La formación del Banco fue un caso único en el mundo, porque no hay por ahí abuelas buscando a sus nietos por razones políticas", contó Carlotto.

En aquellos años, dicen los expertos, no había muchos laboratorios que pudieran hacer estos análisis de histocompatibilidad, y se decidió concentrarlos en el laboratorio de inmunología de hospital público Carlos Durand.

'El' nieto

Con el paso de los años, la técnica se ha perfeccionado y la base de datos ha crecido.

Primera nieta
Paula Logares fue la primera nieta recuperada en 1984 gracias al análisis de ADN.

Sus resultados son fundamentales para las causas judiciales que persiguen a represores y apropiadores y es un ente indispensable para la lucha que llevan adelante las abuelas: han recuperado 114 nietos, faltan muchos otros.

Y sin la prueba genética, la validación del parentesco sería casi imposible.

"Hay un doble impacto, por un lado la genética como análisis permite una certeza casi excluyente, a partir de la fiabilidad del dato uno puede saber si hay un parentesco o no, pero lo segundo es que tiene un impacto social que muchas veces no se analiza, es uno de los primeros desarrollos científicos en la Argentina que es traccionado por un grupo social", explicó en su momento a BBC Mundo Alejandro Krimer, químico experto en biotecnología.

Con el tiempo, las campañas para promover que quienes tienen dudas sobre su origen se presten al análisis genético han dado sus frutos, como es el caso del nieto de Carlotto, que se presentó voluntariamente para hacerse el análisis.

El BNDG es un organismo autónomo y autártico, que siempre ha dependido del Poder Ejecutivo. Pero a partir de una ley de 2009 pasó a funcionar bajo la jurisdicción del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, lo que ha sucitado algunas críticas de quienes han cuestionado su independencia.

"A ese Banco lo creamos Abuelas y las abuelas no queremos cualquier nieto, queremos nuestro nieto, 'el' nieto. De manera que si fuera imperfecto, estaríamos muy preocupadas", afirmaba ante BBC Mundo Estela de Carlotto, respondiendo a esas críticas.

Y precisamente ese nieto, el suyo, identificado por el índice de abuelidad, por fin podrá recuperar su identidad y encontrarse con la abuela que lo ha buscado durante décadas.

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