7 palabras para entender la batalla entre Argentina y los "fondos buitre"

  • 30 septiembre 2014
Protesta contra los "fondos buitre" en Argentina.
La lucha contra los "fondos buitre" se ha convertido en un asunto de interés nacional en Argentina.

La larga batalla entre Argentina y los llamados "fondos buitre" tuvo un nuevo giro el lunes cuando el juez federal estadounidense Thomas Griesa declaró al país en "desacato" por no pagarles a esos acreedores.

La nación sudamericana había entrado en default el 30 de julio -por segunda vez en 13 años- luego de que fracasaran las negociaciones con los fondos también conocidos como holdouts.

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Los "buitres" poseen bonos del Estado argentino que no entraron en la reestructuración de la deuda de 2005 y 2010, y reclaman el pago total de los títulos que poseen: más US$1.300 millones. Y el juez Griesa los ha avalado.

Argentina ha intentado pagar en EE.UU. bonos de deuda que vencían -o sus intereses- a acreedores que sí aceptaron la reeestructuración, pero el juez ha bloqueado estas transacciones argumentando que el país también debe honrar sus obligaciones con los holdouts.

El canciller argentino, Héctor Timerman, dijo el lunes que la decisión de declarar a un Estado soberano en desacato es una "violación del derecho internacional".

Su gobierno ya les había pedido a los "fondos buitre" un stay (suspensión) para evitar el cese de pagos, pero no lo aceptaron.

Si al leer hasta aquí hay algunas -o bastantes- cosas que no entendió, BBC Mundo le ofrece un glosario de siete términos que ayudan a comprender mejor la saga del default argentino.

1. Desacato

Juez Thomas Griesa
El jues federal estadounidense Thomas Griesa quiere que Argentina pague más de US$1.300 a un grupo de inversionistas.

El juez federal de EE.UU. Thomas Griesa declaró a Argentina en desacato o desobediencia por no cumplir con su orden de pagarles a los "fondos buitre".

Griesa sostiene que el gobierno argentino ha dado "pasos ilegales" para evadir sus disposiciones.

Se refiere concretamente a la aprobación de una ley en el Congreso de Buenos Aires que le permite a Argentina pagarles a los acreedores que poseen bonos de deuda reestructurados fuera de la jurisdicción estadounidense.

Es decir que puede hacerlo a través de una entidad local, el Banco de la Nación Fideicomiso, en lugar de Bank of New York Mellon Corp, que era la institución designada hasta el momento.

El país tiene previsto pagar este martes el vencimiento de un bono por US$200 millones a través de su propio banco.

En julio había tratado de hacer efectivo un pago por más de US$500 millones correspondientes a un bono en vencimiento en el Bank of New York Mellon, pero Griesa frenó la operación y Argentina entró en default.

Griesa no especificó sanciones contra la nación sudamericana al declararla en desacato, de modo que la batalla queda en una suerte de limbo legal.

Lea: ¿Qué significa que Argentina esté en "desacato"?

2. Default

Axel Kicillof, ministro de Economía de Argentina
El ministro de Economía de Argentina, Axel Kicillof, fue el encargado de anunciar, en julio, el fracaso de las conversaciones.

Es cuando un país deja de pagar la deuda que ha contraído. Se lo conoce también como cesación o cese de pagos.

Y esto puede aplicarse a la totalidad o parte de un préstamo, como ocurrió con Argentina en julio, que entró en default por la imposibilidad de hacer efectivo el pago de uno de tantos vencimientos.

La agencia Standard & Poor's calificó la situación argentina como "default selectivo" precisamente porque se refiere a un incumplimiento parcial, relacionado con un tipo de bono de deuda en particular.

Es común que se hable también de "default soberano" para dejar en claro que es un Estado el que dejó de pagar.

Lea: Qué significa el default selectivo

3. Bonos

Dólares
Bonos: una de las formas de conseguir préstamos.

Son títulos de deuda que emite un Estado a cambio de dinero o un préstamo.

Los pueden comprar, por ejemplo, sujetos o empresas, que se denominan tenedores de bonos o bonistas.

Suelen negociarse en los mercados financieros internacionales y tienen siempre una fecha de vencimiento y la promesa de una ganancia cuando "maduran", en forma de intereses.

Cuanto más riesgo entraña un país a la hora de invertir (según las firmas calificadoras), más jugosos son los intereses.

En el caso de Argentina, los "fondos buitre" reclaman unos US$1.300 millones por el valor original de compra de los bonos y cerca de US$200 millones en concepto de intereses.

4. Reestructuración

Protesta contra los "fondos buitre".
Los "holdouts" no aceptaron la reestructuración de la deuda argentina.

También conocido como "canje de deuda".

Es cuando, ante la dificultad de pagar sus compromisos financieros, un país inicia un proceso de negociación con los acreedores para buscar una solución.

Por lo general, el Estado en cuestión ofrece nuevos bonos de deuda a cambio de los viejos y con un descuento.

Es lo que hizo Argentina durante los canjes de deuda de 2005 y 2010, con una quita de alrededor del 70%. Y la inmensa mayoría de los bonistas (más del 90%) aceptó las nuevas condiciones en una reestructuración considerada por los organismos internacionales de crédito como "legal" y "exitosa".

Lea: Argentina y 5 maneras de sobrellevar un default

5. Holdouts

Cristina Fernández, presidenta de Argentina
La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, ha acusado a la justicia de EE.UU. de defender los intereses de los especuladores.

En inglés, el término houldout hace referencia a la persona que se resiste a algo.

En el caso argentino, se trata de un minúsculo grupo de acreedores (cerca del 1%) que no aceptaron el canje de los bonos que poseían.

Entre ellos figura un hedge fund (o fondo de cobertura) estadounidense llamado NML Capital, liderado por el multimillonario de Wall Street Paul Singer.

Los holdouts tomaron otro camino: luego de comprar bonos que ya estaban en default a precios irrisorios, se presentaron ante los tribunales de Nueva York para reclamar el pago de los títulos al precio original de emisión. Por eso el gobierno argentino los ha calificado de "fondos buitre".

En 2012, el juez federal estadounidense Thomas Griesa los respaldó: le prohibió Argentina pagarles en EE.UU. a los bonistas que sí se unieron a la reestructuración si no desembolsaba también el dinero que le debía a NML Capital.

El gobierno argentino intentó revertir este fallo sin éxito. Y al verse impedido de pagar un bono reestructurado que vencía en julio, el país entró en default.

Lea: Argentina culpa a EE.UU. por el cese de pagos

6. Stay

Bolsa de Nueva York
A pesar del "default", Argentina ha intentado insertarse en los mercados financieros.

Del inglés. Significa aplazamiento o suspensión.

Durante las conversaciones que fracasaron en julio con los holdouts y un mediador del tribunal del juez Thomas Griesa, Daniel Pollack, Argentina insistió en pedir un tiempo extra para negociar un acuerdo y evitar el default.

Pero el stay le fue denegado.

Los acreedores tenían la facultad de aceptarlo, según determinó Griesa, y el mediador podía recomendarlo. Pero nada de eso ocurrió.

7. RUFO

Bank of New York Mellon
Argentina aprobó una ley para dejar de pagar sus deudas con acreedores de EE.UU. a través de entidades de este país como el Bank of New York Mellon.

El ministro de Economía de Argentina, Axel Kicillof, ha insistido en que pagarles a los holdouts según las condiciones que exigen sería violar la ley argentina.

Y ello, según explicó, se debe a que el acuerdo de reestructuración de la deuda argentina incluye una cláusula denominada RUFO (Rights Upon Future Offering o Derechos Sobre Futuras Ofertas), que vence a fin de año.

Según este artículo, si Argentina negocia con algunos bonistas mejores condiciones que las acordadas en la reestructuración, el resto de los acreedores pueden reclamar esas mismas condiciones.

Una de las razones por las que Kicillof pidió un stay hasta al menos fin de año es precisamente para no violar la cláusula RUFO.

En el hipotético caso de que Argentina hubiera accedido a cumplir con las exigencias de los holdouts en este momento, el país hubiese tenido que desembolsar unos US$15.000 millones extra para pagarles al resto de los bonistas.