Las bombas que están causando incertidumbre en Chile

  • 28 julio 2014
Policía en el metro
Uno de los explosivos fue colocado en el metro de Santiago.

Un explosivo en una iglesia, otro en el Metro de Santiago y hasta frente a un jardín infantil… Así hasta una veintena de bombas de baja intensidad colocadas en lo que va de año en Santiago de Chile que han sembrado la incertidumbre en el país.

La mayoría de los artefactos no estallaron y los que lo hicieron no causaron heridos, pero la colocación de tres bombas en lugares públicos en las últimas dos semanas fueron suficientes para poner en alerta a las autoridades.

"He pedido a la policía aumentar el trabajo preventivo de manera importante y, por otro lado, lo que tenga que ver con el trabajo de inteligencia, fortalecerlo", dijo el ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo.

Y el vocero de La Moneda, Alvaro Elizalde, afirmó que "las bombas de los últimos días, en un vagón del Metro, en una iglesia y ahora en un jardín infantil, son hechos gravísimos que el gobierno condena enérgicamente".

Los encargados del Metro de Santiago anunciaron que intensificarían la vigilancia en los vagones y estaciones y el Ejecutivo informó que se aumentarán las tareas de investigación, prevención y patrullaje en espacios públicos.

¿Quién está detrás?

Quizás lo que más dudas han generado los "bombazos" de Santiago, como se bautizó en el país a estos ataques, es no saber exactamente quién los provocó ni por qué.

Se está "trabajando con la policía para que Inteligencia sea capaz de descubrir pronto quiénes están detrás de estos artefactos explosivos", aseguró el ministro Peñailillo.

Según la Fiscalía Nacional y reportes de medios chilenos, grupos antisistema y anarquistas podrían ser los responsables de los ataques, de los que tampoco se sabe con exactitud cuántos han sido.

Aunque la fiscalía habla de más de 15, el gobierno señala que podrían ser incluso más.

Iglesia
La entrada de la iglesia de Santa Ana sufrió daños.

En algunos de los lugares donde se produjeron los bombazos, como el frontis de la iglesia Santa Ana, en el centro de Santiago, aparecieron panfletos alusivos a dos chilenos –Mónica Caballero y Francisco Solar- acusados por la justicia de España de haber colocado un artefacto explosivo en la basílica del Pilar de Zaragoza.

Una organización que se hace llamar "Célula Revolucionaria Felice Orsini" se responsabilizó del ataque a la iglesia de Santiago a través de un comunicado en una página web, pero rechazó que colocara la bomba junto al jardín infantil de manera premeditada.

"Nuestros valores nunca han pretendido atacar a civiles, ni herir, ni causar daño a ciudadanos. Nuestros valores no son el terrorismo. Quienes enarbolan el terrorismo son el Estado y el capital a través de sus brazos armados", reza su aviso.

"Niñxs bichxs"

Mientras, cinco vehículos particulares fueron quemados en los últimos días en diferentes barrios de Santiago y Viña del Mar.

Si bien no es infrecuente la quema de vehículos agrícolas en el sur del país en actos atribuidos a radicales mapuches, la quema de autos es algo poco habitual en esta zona del país.

Además, no se sabe si estas acciones guardan alguna relación con los bombazos.

Para mayor confusión, junto a los vehículos se encontraron panfletos de una organización que se hace llamar Enjambre Vandálico de los Niñxs Bichxs que dice luchar "por la anarquía y la vida salvaje".

"Visualizamos los autos, las micros (autobuses) y todos los medios de transporte de la civilización como un pedazo del sistema imperante y que merece todo nuestro odio y rabia, celulares, consolas de juego, todos los aparatos que día a día merman la creatividad de lxs niñxs y convierten lentamente nuestra cotidianidad en una robótica secuencia de hechos que ni siquiera pasan por nuestra decisión sino por una predeterminación constante de la sociedad, los poderes fácticos y los estados", rezan sus panfletos.

Las autoridades no saben si detrás de este "Enjambre" se esconde algún grupo anarquista, quiénes son exactamente y qué tan serios son estos llamados a una especie de ludismo del siglo XXI.

Ley Antiterrorista

Según el director del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, Hugo Fruhling, estos ataques suponen "una propaganda armada mucho más visible" que anteriores acciones antisistema.

"Afectan a particulares que no tienen relación simbólica con los grandes capitales y cumplen con el fin de ejemplificar que le podría pasar a cualquiera", aseguró.

Pero al haberse colocado en espacios vacíos, la meta de los grupos pareciera ser más la de darse a conocer que la de causar daños personales, según el experto.

Tal vez por eso mismo en Chile se preguntan cómo actuar contra los misteriosos responsables de los ataques y con qué herramientas legales.

Los bombazos llegan además en pleno debate sobre la Ley Antiterrorista chilena, cuya reforma está prevista para los próximos meses.

Se trata de una normativa nacida bajo el régimen de Augusto Pinochet (1973-1990) y cuestionada por Naciones Unidas al haber sido invocada por las autoridadades para perseguir las acciones violentas de los mapuches radicales en el sur del país.

Pero para aplicar esta ley en los recientes episodios de ataques en Santiago, como piden algunos, "se requiere demostrar que la persona o el grupo quiso causar temor en la población y eso es muy complejo de demostrar en tribunales", dijo el ministro Peñailillo.

"Cuando haya que ocupar la ley antiterrorista la vamos a ocupar (…) no nos va a temblar la mano", añadió.

Eso sería cuando se identifique a los responsables, o cuando se conozcan sus objetivos.

Pero por ahora hay más preguntas que respuestas.