James Rodríguez, la última pieza clave del nuevo Real Madrid

  • 22 julio 2014
La consagración de James llegó con su espectacular volea ante Uruguay, elegido el mejor gol del Mundial.

Juega fútbol como los dioses, anota goles de ensueños, llora con ternura y baila con un ritmo único. Es James Rodríguez, el futbolista de moda, el nuevo número 10 del Real Madrid.

El club español hizo oficial la contratación del futbolista colombiano para las próximas seis temporadas, tras pagar unos US$115 millones al AS Mónaco de la liga francesa, la pieza que le faltaba a su rompecabezas para completar la transformación a su estilo e imagen.

James Rodríguez es ídolo en Colombia, pero su popularidad traspasó todas las fronteras tras haber sido la gran sensación en el Mundial de Brasil 2014. Fue el máximo anotador del torneo, marcó el mejor gol y para muchos fue el mejor jugador, pero su impacto se extendió mucho más allá de la cancha.

En Estados Unidos, Europa, Sudamérica y el resto del mundo se hicieron eco del nacimiento del nuevo niño mimado del fútbol, un jugador que no sólo ofrecía un talento excepcional, sino que transmitía una imagen simpática, con carisma y humildad.

La imagen de James acaparó los medios deportivos, pero también fue predominante en prestigiosas publicaciones como Vogue, la considerada "biblia" de la moda.

La revista eligió a James como ícono de la moda del Mundial y lo señala como el candidato ideal a ocupar el vacío que dejó el inglés David Beckham tras retirarse del fútbol.

El fenómeno

Beckham compaginó una exitosa carrera futbolística con una paralela en el mundo de la farándula, impulsada por su matrimonio con la entonces cantante de las Spice Girls y ahora diseñadora Victoria, con la que tuvo cuatro hijos.

No sólo fue su fútbol lo que cautivó al mundo, sus lágrimas y bailes también.

Al igual que James, el excapitán de Inglaterra también vistió de blanco cuando fue uno de los integrantes del Real Madrid "galáctico" con Luis Figo, Zinedine Zidane y Ronaldo. Si se podría definir la función de cada uno en ese póker de figuras, Beckham fue el mediático.

Pero Beckham llegó a Madrid cuando ya era una celebridad y, si bien su presencia fue beneficiosa en términos económicos y de imagen, no tuvo repercusión en la consecución de títulos: el equipo ganó sólo una liga en cuatro años.

Con James el Real Madrid lo quiere todo, tanto el impacto mediático como el éxito deportivo.

¿Por qué James?

James tiene 23 años, está casado, tiene una hija y con toda una carrera por delante. La proyección que alcanzó en el Mundial confirmó su vertiginoso ascenso en el mundo del fútbol, que se inició cuando debutó en la segunda división del futbol colombiano con el Envigado a los 14 años.

Quedó campeón en Argentina con el Banfield y en Portugal con el Oporto antes de llegar la pasada temporada al Mónaco, donde estuvo entre los mejores jugadores de la Ligue 1 antes de llegar a Brasil.

Entonces apareció su liderazgo en la cancha con el balón en los pies, el baile de las celebraciones; la definición sutil, la volea espectacular y el llanto conmovedor.

James llega a un Real Madrid que está en evolución tras la Liga de Campeones, con un plantel lleno de figuras como Cristiano Ronaldo, Karim Benzemá, Gareth Bale y el también recién fichado Tony Kroos, campeón del mundo con Alemania en Brasil.

Para el Real Madrid el título europeo marcó un comienzo de un proyecto a largo plazo en el que aspira marcar una era de gloria similar a la que tuvo entre 1955 y 1960, cuando ganó cinco Copas de Europa.

El conjunto blanco quiere dejar atrás una década en la que tal vez vivió su peor época, opacado en lo deportivo y en popularidad por el Barcelona, su eterno rival.

El club catalán conquistó títulos en España e internacionales en base a un fútbol de toque y posesión que fue considerado entre los mejores de la historia, sino el mejor.

El Real Madrid conquistó su ansiada décima Copa de Europa. Ahora quiere crear una era.

El Barça acompañó sus éxitos deportivos con la imagen de ser "más que un club", aprovechando el alcance de figuras como Lionel Messi, Andrés Iniesta, Xavi Hernández y Carles Puyol, que proyectaban el sentido de formación y valores que promulga el club.

Durante estos años el Real Madrid buscó responder con un fútbol opuesto, vertical, de velocidad. Apostó por el técnico José Mourinho para romper la hegemonía de su rival y se entregó a las tácticas del portugués para hacerlo. De un lado quedaron las formas. Lo único que importaba era el fondo.

Para Mourinho fue una obsesión. Se olvidó del legado histórico del club y restó valor al "señorío" de un equipo que fue elegido como el mejor del siglo XX.

James firmó un contrato por seis años.

Fue tanta la fricción que en un momento el Real Madrid pareció enfrentado no sólo al Barcelona, sino al resto del mundo.

Pero Mourinho se fue y llegó Carlo Ancelotti, con su silencio y modales. El italiano sacó el máximo provecho al sistema que heredó basado en un fútbol de vértigo y pudo conquistar la décima Copa de Europa.

Ese fue el comienzo. El objetivo ahora es hacerlo con otro estilo, uno que marque una era y enamore a los aficionados.

Por eso llega James Rodríguez, porque el nuevo Real Madrid quiere recuperar su lugar en la cúspide del fútbol y lo quiere hacer con el balón en sus pies.