Domingo sangriento en Gaza: las consecuencias de la guerra urbana

  • 21 julio 2014

Las calles de Gaza fueron testigo este domingo de una intensa escalada en el conflicto que enfrenta a Israel con Hamas. Al menos 100 palestinos y 13 soldados israelíes murieron. Además, el brazo armado de la milicia islamista aseguró haber capturado a un soldado, aunque Israel luego lo desmintió.

Lo peor del día tuvo lugar en el barrio de Shejaiya, en el este de la ciudad de Gaza, donde murieron decenas de civiles palestinos, lo que podría significar un punto de inflexión en la crisis.

Eso, lamentablemente, no significa necesariamente que el conflicto haya llegado a su punto más álgido. Las fuerzas armadas israelíes creen que todavía queda parte de su misión por ser completada.

De hecho, los militantes de Hamas se han visto envalentonados por su capacidad de infligir daño a las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF, en inglés), y es posible que tampoco quieran un inmediato alto el fuego.

Pero con los combates internándose en áreas urbanas altamente pobladas con reportes de enfrentamientos casa por casa, el número de víctimas civiles es probable que se multiplique.

Y con eso, llegará más presión internacional para que la llamada operación "Margen protector" termine de una vez por todas.

Israel justifica la entrada en Gaza para destruir los túneles de Hamas.

El de Israel y Hamas es un clásico conflicto asimétrico, el fuerte contra el débil.

Hamas y el resto de grupos palestinos de ninguna manera están al nivel de fuerza de la extraordinaria maquinaria militar moderna de Israel.

Además de la capacidad ofensiva israelí, su sistema de defensa antimisiles conocido como la Cúpula de Hierro ha jugado un papel fundamental en la forma en que la crisis se ha desarrollado.

Ningún gobierno toleraría el lanzamiento de cohetes desde la Franja de Gaza sobre su territorio.

Pero la aparente capacidad de la Cúpula de Hierro para virtualmente anular la capacidad de los cohetes de largo alcance retrasó una operación terrestre que incluso podría haberse evitado si las cosas hubieran acontecido de diferente manera.

Sin embargo, el disparo de cohetes y morteros desde Gaza continuó y llegaron a alcanzar a matar a dos civiles israelíes.

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La batalla se ha convertido en un cuerpo a cuerpo.

Pero fue la otra arma de Hamas, los túneles, lo que desató la operación por tierra. Los milicianos de Hamas estaban claramente bien preparados para infiltrarse dentro de territorio israelí, aunque sus misiones iniciales fueron frustradas.

Las operaciones iniciales de los militares israelíes estaban circunscritas a área menos pobladas de la Franja de Gaza, en la búsqueda de las bocas de los túneles.

Una emboscada el sábado dejó dos soldados israelíes muertos y llevó a los mandos a profundizar la incursión en el altamente poblado distrito de Shejaiya.

Muchos civiles huyeron pero estaba claro que otros habían permanecido. Ahora los combates son un cuerpo a cuerpo muy crudo, lo que está causando bajas también del lado israelí.

Y eso puede bien ser lo que quería Hamas: llevar a las fuerzas israelíes a su terreno, con posiciones subterráneas en un entorno urbano muy cerrado, un campo de batalla muy complicado para cualquier ejército moderno.

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¿Credenciales fortalecidas?

Desde el inicio había un doble problema con la intervención terrestre israelí. El riesgo de un dramático incremento en el número de muertes civiles junto a la posibilidad de que se comenzaran a producir bajas entre los militares israelíes. Ambos están sucediendo.

Hamas -no existen cifras claras de cuántos hombres han perdido- y especialmente los civiles palestinos se están llevando la peor parte. Pero las pérdidas en el lado israelí también empiezan a crecer.

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La operación israelí puede hacer sentir a Hamas más confianza.

Las bajas israelíes pueden llevar a que el primer ministro, Benjamín Netanyahu, esté aún más convencido de completar la operación, incluso a medida que el creciente número de palestinos muertos aumenta la presión internacional para que Israel se detenga.

Por supuesto, la cuestión fundamental sigue vigente: ¿Qué necesita conseguir Israel para poder hablar de 'misión cumplida'?

¿Pueden de verdad los túneles ser destruidos de manera definitiva? ¿Y qué nivel de bajas puede soportar Israel para hacer lo que se supone que sólo podría ser un trabajo temporal?

Por ahora, curiosamente, puede que Hamas se sienta con más confianza.

Los islamistas dicen que han sido capaces de resistir la mano dura, aunque a un costo de cientos de "mártires".

Pero sus credenciales como una fuerza de resistencia se han fortalecido y ha demostrado con sus incursiones que incluso puede dar batalla al enemigo.

El objetivo fundamental de Israel en lo que sea que queda de operación "Margen protector" debe ser acabar con ese argumento.

Shejaiya
La alta densidad de población, hace de Shejaiya un complicado campo de batalla.