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Así viví la caída de Somoza, el "día de la alegría" en Nicaragua

Última actualización: Miércoles, 16 de julio de 2014
El pueblo nicaragüense derriba la estatua de Somoza. Foto: Archivo Diario La Prensa

El monumento ecuestre a Somoza fue derribado dos días después de que el último presidente de la dinastía huyera de Nicaragua.

Hace 35 años que en Nicaragua el 17 de julio se conoce como "el día de la alegría".

La razón: fue la fecha de 1979 que el entonces presidente Anastasio Somoza Debayle eligió para abandonar el país definitivamente.

Salió de madrugada, en un avión en el que, según la leyenda, también transportaba buena parte del tesoro nacional y los restos mortales de su padre y su hermano.

Caía así la brutal dinastía familiar que por más de 40 años había controlado con puño de hierro los destinos de los nicaragüenses.

Con su huida, "el último de los Somoza" confirmaba además el inminete triunfo de la revolución sandinista, que se oficializaría dos días más tarde con la entrada de las primeras columnas del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) a Managua.

Guerrilleros sandinistas entran a Managua para conformar el primer gobierno provisional.

El aniversario del triunfo de la Revolución Popular Sandinista se celebra los 19 de julio.

Curiosamente, mi memoria de niño de seis años no conserva imágenes de ese 19 de julio. Pero sí del "día de la alegría".

Un poco como si hubiera decidido quedarse con el recuerdo –o la ilusión del recuerdo– del que indiscutiblemente es uno de los días más felices en la historia de Nicaragua.

"El caballo de Somoza"

La noticia –creo– me la dio mi madre, en el cuarto principal de la casa a la que nos habíamos mudado para escapar de los bombardeos de los últimos días de "la ofensiva final".

O, por lo menos, tengo muy vivo el recuerdo de su abrazo emocionado, de una transmisión de radio y de vivir entonces, por primera vez, esa sensación de estar asistiendo a un momento inconmensurable.

En mi memoria, sin embargo, la escena se junta con la del derribo de la estatua del primero de los Somoza que en realidad, indican los registros históricos, se produciría dos días más tarde.

Pero a pesar de saberlo mis mezclados recuerdos se mantienen tercos.

Tal vez porque, como ya explicó García Márquez, "la vida no es lo que uno vivió sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla".

Anastasio Somoza se dirige a la prensa.

La familia Somoza gobernó Nicaragua por 42 años. Anastasio Somoza Debayle fue el tercero de la dinastía, detrás de su padre Anastasio Somoza García y su hermano Luis Somoza Debayle.

Pero volvamos a la estatua.

El "caballo de Somoza", como la llamaban con sorna los habitantes de la capital, era un gigantesco monumento ecuestre del fundador de la dinastía –Anastasio Somoza García– que se alzaba frente a la entrada principal del Estadio Nacional, cerca del centro de la vieja Managua.

Tras la huida de su hijo "Tachito", los nicaragüenses no tardaron casi nada en tirarla al suelo, como años después harían los habitantes de Europa Oriental con las estatuas de Lenin y, después de ellos, los pobladores de Irak con las efigies de Saddam Hussein.

En un país de poetas, la escena ya había sido prefigurada por Ernesto Cardenal en su epigrama "Somoza develiza la estatua de Somoza en el estadio Somoza", publicado en 1961.

"No es que yo crea que el pueblo me erigió esta estatua / porque yo sé mejor que vosotros que la ordené yo mismo. / Ni tampoco que pretenda pasar con ella a la posteridad / porque yo sé que el pueblo la derribará un día", se lee en el poema.

"El día más feliz"

Daysi Zamora

Cuando tenía 24 años la poeta Daysi Zamora se sumó a las filas de la guerrilla que buscaba derrocar a Somoza.

35 años después de cumplida la profecía de Cardenal, la también poeta Daysi Zamora, quien para entonces engrosaba las filas del FSLN, recordó para la BBC sus sensaciones de aquel 17 de julio de 1979.

"El día que Somoza se fue yo estaba en Radio Sandino (la emisora clandestina del FSLN), en Costa Rica. Uno de los compañeros llegó corriendo y gritando que Somoza había huido, que habíamos ganado la guerra. Fue el día más feliz de nuestras vidas", le contó Zamora al programa Witness ("Testigos") de la BBC.

clic Escuche (en inglés) la edición de Witness sobre el 35 aniversario de la caída de Somoza

"Empezamos a saltar, a bailar, felices, riéndonos como locos con la noticia. Fue un momento de gran emoción, felicidad y confusión. No podíamos creerlo", recuerda.

Junto con el resto del equipo de Radio Sandino Zamora regresaría inmediatamente a Nicaragua para contar los primeros días "del triunfo".

Y su descripción de esos momentos ciertamente coincide con mis recuerdos de infancia.

"Recuerdo los primeros días después de la caída de Somoza: la felicidad de la gente, todo el mundo parecía feliz. Había mucho desorden, todo el mundo hacía lo que quería, era muy caótico, pero todos estábamos emocionados", rememora la poeta.

"Había mucha destrucción pero también un sentimiento de liberación de libertad. Sentíamos que había mucho por hacer, no podíamos esperar a empezar a reconstruir, como si fuera el primer día de la creación, había que empezar prácticamente de cero", agrega.

clic Vea el testimonio de Daysi Zamora para Witness (en inglés)

El turno de Sandino

Ese afán reconstructor, sin embargo, no tocaría el pedestal vacío enfrente del estadio que permanecería así por décadas, tal vez como un poderoso recordatorio de que en aquella Nicaragua ya no había lugar para algo semejante.

Estatua de Sandino frente al Estadio Nacional

Una estatua de Augusto C. Sandino ocupa ahora el lugar de la vieja estatua de Somoza.

Los restos del "caballo de Somoza" –sus cuartos traseros, para ser exactos– sólo volverían a ser exhibidos públicamente décadas más tarde, luego de la apertura del parque histórico "Loma de Tiscapa", donde todavía se conservan.

En noviembre de 2008, sin embargo –dos años después del regreso del Frente Sandinista al poder que perdió en las urnas en 1990– el lugar de la estatua ecuestre de Somoza pasó a ser ocupada por otra de Augusto C. Sandino.

Y aunque en esta versión el "general de hombres libres" –quien en la primera mitad del siglo XX combatió la intervención estadounidense en Nicaragua para convertirse en un símbolo de lucha anti-imperialista en todo el continente– no monta un poderoso caballo sino una humilde mula, algunos vieron en el nuevo monumento un mal presagio.

El tema es que muchos nicaragüenses –incluyendo varios de sus viejos compañeros de lucha– sienten que el presidente sandinista Daniel Ortega cada vez se parece más al Somoza derrocado hace 35 años por su movimiento, concentrando cada vez más poder en una familia cada vez más rica y manejando el país como si se tratara de su casa.

Muchos otros, sin embargo, rechazan la comparación, reivindicando además la mayor inversión social del gobierno sandinista, así como sus proyectos y políticas en favor de los más pobres.

Y, al menos por el momento, Ortega todavía no se ha hecho erigir una estatua.

Pero la estatua de Sandino sobre mula, sin embargo, significa que el pedestal vacío ya no está ahí, para dar testimonio de aquella gesta.

Para servir, por si acaso hiciera falta, de permanente advertencia.

Comentarios

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    Comentario número 68.

    Todavía. Las manos del imperio junto a las de Somoza. Se frotan en Nicaragua. Nicaragua. Ante y Nicaragua. Después esto por la intromisión del imperio que ampara. La vieja burguesía tantos. Por necesidad económica. Como por el dominio del comercio y aprovechamiento de los político que jamás se pudo prescindir de ellos culpa de muchísimo compañero que se creyeron que el obstáculo tansolo. Eran los Somoza y no el imperialismo destructor. De todos ideales que no reflejan la realidad de las cosas,Htm!!!

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    Comentario número 67.

    La ilusión de Jose Camilo, fue la ilusión de todos los nicaragüenses cuando derrocamos a Somoza, pensamos que habría un verdadero cambio para el país, pero la realidad fue otra, desde el mismo inicio de la dizque revolución, lo que hubo fue un oportunismo empleando al pobre pueblo en beneficio de 9 comandantes que vivieron en opulencia por 10 años, desde los 80 hasta 1990 cuando Doña Violeta entró a gobernar.

    Igualmente hubo alegría cuando derrotamos en las urnas en el 90 al sempiterno candidato del FSLN, (daniel ortega), y pensamos que nos habíamos salvado de las garras de quien nos había subyugado en la, considerada por la mayoría de los nicaragüenses, "década oscura", pero tristemente reapareció en el 2008 el capo de vieja data (Don Daniel Ortega) con nuevos bríos y a hora con mas ansias de poder, de tal forma que cumplido su periodo, amañadamente hizo cambiar las leyes que le prohibían una segunda reelección...actualmente se le considera un "gobernante inconstitucional" que ha cambiado las leyes que los tres gobiernos anteriores habían logrado para salvaguardar la democracia...

    La opinion anterior es la del 70% de la población, aunque las encuestas pagadas por el gobierno digan que ahora Don Corleone Pinolero, ha ganado mas adeptos con su programa populista de regalar gallinas, puercos y zinc a la pobretería del campo..sumándose a la de los muchos "mamatetas" del gobierno que todo lo ven "lindo"...Pobre mi Nicaragua, cuando volverá a ser República?

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    Comentario número 66.

    Ñangaras constructores de miseria Somoza era ...y los Sandinistas son...alineados ahora ante el Imperialismo Chino por como no hay sovietico ellos deeb ser esclavos de un imperio

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    Comentario número 65.

    Jose Camilo, gracias por sentir esta revolucion como parte de tu vida. Espero realmente que un dia puedas venir a esta Nicaragua, que lejos de colores partidarios, es un pais de lucha y vida. Realmente me gustaria conocerte, porque personas que aman a otro pais aun sin haber pisado tierra de ese pais, son personas realmente valiosas.

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    Comentario número 64.

    La realidad del caso sin importar quien gobierne en este Nicaragua es que la regla no ha cambiado; Yo primero, segundo yo, y por ultimo yo. No hay quien se interese por un paiz donde reina la pobreza, desorden total, y sufrimiento. hay una cancion llamada "Donde las calles no tienen nombre. Y en Nicaragua esa es una realidad.

 

Comentarios 5 de 68

 

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