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Brasil 2014: cinco claves de la victoria de Alemania frente a Argentina

Después de la final del Mundial Brasil 2014, resulta inevitable recordar, una vez más, la famosa frase del exfubolista inglés Gary Lineker: "El fútbol es un deporte sencillo, 22 hombres corren detrás de un balón durante 90 minutos, y al final los alemanes siempre ganan".

Lineker, que ahora es comentarista de la BBC, acababa de perder las semifinales de Italia 90 contra Alemania. Y aunque lo que dijo no ha sido siempre cierto –ya Argentina le ganó a Alemania la final de México 86 y España la despachó en Sudáfrica 2010 y en la Eurocopa de 2012–, tiene mucho de verdad.

Por lo visto en la cancha en la final del domingo, Argentina pudo perfectamente haberse llevado el trofeo, oportunidades de anotar tuvo varias, y muy claras. Pero al final es Alemania la que se impone.

A demasiados equipos les ha pasado eso mismo: juegan bien, juegan mal, pero Alemania gana.

Y aunque bien se puede explicar el resultado con la frase de Lineker, en BBC Mundo le ofrecemos algunas otras claves del resultado.

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Alemania no se desordena

Schweinsteiger

Schweinsteiger ordenó e hizo de tapón defensivo en el centro del campo.

El equipo alemán hace frente a las adversidades con una respuesta muy acorde al más tópico carácter teutón: con orden cuadriculado.

En los momentos en que arreciaron las oportunidades de la Albiceleste, los alemanes no se desmoronaron ni desesperaron, siguieron jugando a lo suyo.

A Argentina le funcionó su fútbol vertical destinado a aprovechar la velocidad de sus delanteros. Y ocasiones de gol no faltaron.

Alemania siguió tocando, y aunque por momentos no le salían las cosas, no renunció a su estilo. Insistió en la fórmula que llevó al equipo a la final y terminó venciendo.

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Argentina perdona

La tuvo Higuaín, clarísima, la tuvo Messi –no tan clara, pero Messi es Messi– y al final la tuvo Palacio. Los tres se vieron solos frente a Neuer y fallaron, inexorablemente, bajo el mismo patrón: la mandaron fuera.

Se suponía que el punto flaco de los argentinos era la defensa y su portero. Y resulta que Romero se va con 485 minutos sin recibir un gol con el récord de imbatibilidad en un Mundial para un argentino. La defensa, con menos de 0,6 goles por partido, es de las que menos tantos encajó.

Palacio la dejó escapar en el minuto 97.

Argentina había llegado al Mundial con el crédito de su enorme potencial en ataque. Como le dijo a BBC Mundo Jorge Luis Pinto, el colombiano que entrena a Costa Rica, cualquiera de sus jugadores puede hacer gol. Pero esta noche parecía que nadie era capaz.

La sequía goleadora argentina se plasma en que fueron 322 minutos sin marcar desde que Higuaín hizo el 1-0 ante Bélgica. Marcarle a Suiza también le costó 118 minutos.

Y cuando le perdonas la vida a un equipo como Alemania, lo normal es que vaya y te gane.

Inmenso arquero alemán

La falta de gol del lado sudamericano esta noche tiene nombre y apellidos: Manuel Neuer.

La FIFA le dio el guante de oro al mejor portero. Hay quien dice que injustamente, que lo fue Keylor Navas de Costa Rica, pero eso es difícil de resolver, puede llegar a ser cuestión de gustos.

En cualquier caso, Neuer es una de las claves en la victoria alemana. Bajo los palos para como nadie gracias a unos reflejos privilegiados. Por alto es insuperable, elige bien el momento y lo hace con velocidad, decisión y contundencia.

Neuer estuvo impecable en la final.

Además, cada vez es mejor en el uno contra uno. Como comprobaron los argentinos, no se deja vencer, nada de tirarse al suelo, aguanta tapando todo lo que puede y así el delantero acaba obligado a apurar demasiado y, lo normal, tirarla fuera.

A Neuer lo describen los que saben como un jugador de campo que además usa guantes. Ahora tiene uno de oro.

Los cambios

Otro factor que sirve para explicar por qué al final la suerte se acabó decantando para Alemania está en que a Löw le salieron tan bien los cambios como mal a Sabella.

En el medio tiempo se quedó en los vestuarios Lavezzi, uno de los mejores de su equipo hasta entonces. Lo sustituyó el "Kun" Agüero, cuyo desempeño volvió a mostrar que no está en plena forma. Ya había estado flojo en la semifinal.

Gago entró en el minuto 86, apenas tuvo tiempo de hacer demasiado, mientras Palacio volvió a ser uno de los elegidos por el DT para las sustituciones y se volvió a quedar sin marcar.

Löw no pudo alinear a Khedira que se lesionó en el calentamiento.

A Sabella no le salieron demasiado bien los cambios.

Es más, Palacio falló en el minuto 97 una oportunidad tan clara que en Buenos Aires ya estaban cantando gol. El error dio paso al recuerdo de Carlos Tévez, el gran ausente en Brasil por decisión del entrenador.

Y, por el contrario, a Löw le salieron bien incluso los que tuvo que hacer obligado. Ya desfondado Klose, el ariete titular, el cambio seguro en los últimos partidos era Schürrle, pero ya había entrado por el lesionado Kramer.

Así, Löw apostó por Götze en lugar de otra opción como hubiera sido Podolski. El cambio puso al goleador Müller en la punta y al centrompista del Bayern como segundo delantero y acertó.

Además, en el gol el pase se lo dio Schürrle, quien también fue crucial para frenar el ataque argentino por una banda izquierda que hasta la lesión de Kramer ocupó Özil. Salió Kramer, Özil se movió al centro y el jugador del Chelsea atacó y defendió por ese costado del campo: pleno del entrenador con los cambios.

No fue el Mundial de Messi

Cuando Leo Messi entró a la cancha en Maracaná, tenía por delante el partido que lo iba a encumbrar, le faltaba la final del domingo para poder decir que lo había ganado todo.

Messi recibió el Balón de Oro sin demasiado entusiasmo.

El sorteo había sonreído a Argentina con equipos sobre el papel inferiores hasta semifinales. Después de una primera fase excepcional –contra Bosina, Irán y Nigeria–, parecía que esta vez sí, Brasil 2014 iba a ser el Mundial de Messi.

Pero en la segunda fase no anotó ni un solo gol. No lo hizo contra Suiza (marcó Di María), ni contra Bélgica, lo hizo Higuaín.

Luego, cuando llegaron los equipos de primer nivel, el delantero del FC Barcelona no pasó de destellos puntuales. Así fue contra Holanda y también en la final contra Alemania.

La FIFA sorprendió dándole el Balón de Oro al mejor jugador del torneo, pero no fue este el Mundial de Messi.

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Contra Alemania falló una ocasión de esas que en Barcelona no perdona e incluso tuvo otra cuando cabeceó un balón suelto en el área.

Tuvo sus momentos de brillantez, pero en general no fue ni el creador de juego que esperan de él en Argentina ni el finalizador letal del Barcelona. Su balance es demasiado trote en el centro de la cancha.

Con el tiempo cumplido, tuvo la oportunidad de redimirse con una falta fuera del área. A diez metros del área, algo lejana, tal vez, pero bien escorada para un zurdo. Ya le hizo un golazo a Nigeria de tiro libre y muchos esperaban algo parecido.

El balón se fue altísimo, desapareció por el fondo de Maracaná. Messi miró al cielo con una media sonrisa. Es el mejor jugador del mundo y se esperaba más de "la Pulga".

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