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Argentina aplaude a sus jugadores y a un Messi que no es inmortal

Lionel Messi

Muchos esperaban que este Mundial fuera la consagración de Messi.

Lionel Messi se fue de Argentina a los 12 años, cuando era una promesa del fútbol con problemas de crecimiento. La Pulga soñaba con volver a su país como un gigante de la historia del deporte, como Maradona, y con la copa del Mundo de Brasil 2014 en sus manos. Pero entonces apareció Götze para triturar su sueño y el de todo un país.

En Argentina Maradona es considerado una divinidad futbolística -para muchos no es sólo el 10... es D10S- y la derrota a último momento de Argentina frente a Alemania dejó a Messi fuera del olimpo futbolístico de los campeones mundiales.

El país había soñado con ver a Messi a la derecha del padre, el Diego. La Pulga y el Pelusa, mano a mano, zurda a zurda.

Para muchos, la Copa del Mundo era el único título que le faltaba a Messi para poder compartir con Maradona los honores de ser el más grande futbolista argentino de todos los tiempos.

"Si Messi me quiere superar el domingo, le doy la alfombra roja", llegó a decir el campeón de México 86 antes del partido.

Pero el "barrilete cósmico" seguirá ostentando el título de rey.

"La frente alta muchachos. La derrota de un grande es la felicidad de los mediocres", dijo Maradona tras el encuentro.

A pesar de no poder emular a su ídolo, Messi se va del Mundial con el título de mejor jugador del torneo.

"En este momento, no me importa nada el premio. Yo sólo quería levantar la Copa", dijo al ser cuestionado sobre el premio.

"Siento amargura y tristeza. Merecíamos un poco más después del partido que hicimos. Estoy dolido por la manera en que lo perdimos", añadió.

Y aunque el Balón de Oro para el de Rosario sea un reconocimiento cuestionado por muchos críticos, no parece que la derrota de Argentina se pueda atribuir solamente a su juego.

clic Lea también: ¿La última gran oportunidad de esta generación argentina en un Mundial?

Decepción

Argentina volvió a sentir la decepción de haber rozado una copa del mundo como en 1990, cuando Alemania (la antigua Alemania Occidental) también le ganó el trofeo.

El gol en la prórroga dejó en estado de shock a las decenas de miles de fanáticos reunidos en la Plaza San Martín de Buenos Aires.

Miles de personas saltaban, cantaban y lanzaban fuegos artificiales hasta que llegó el gol alemán.

Messi con el Balón de Oro

Messi recibió el premio al Mejor Jugador de la Copa.

Fue entonces cuando, en perfecta sincronía, los seguidores se llevaron las manos a la cabeza, se taparon la boca y enmudecieron. Las lágrimas llegaron después.

Y sin embargo, cientos de seguidores no quisieron irse de la Plaza, como si quisieran acompañar a los 23 seleccionados hasta el final del duelo.

De hecho, muchos acabaron en el Obelisco de Buenos Aires, lugar de encuentro y apoyo a Argentina en las alegrías y las penas.

"¡Vamos Argentina carajo!", se escucha todavía por las calles de la capital.

La selección de Alejandro Sabella, en la que pocos confiaban cuando comenzó el campeonato, creció en confianza con cada partido, aunque nunca brilló como en sus mejores tiempos.

Al director técnico argentino le habían reprochado no convocar a Carlos Tévez y haber llamado en su lugar a jugadores como Sergio Romero, Marcos Rojo o José María Basanta.

"La frente alta muchachos. La derrota de un grande es la felicidad de los mediocres"

Diego Armando Maradona

Pero Sabella y los jugadores conquistaron la confianza de un público tan exigente en las artes del balón como el argentino.

Como le había ocurrido antes en la cancha de Estudiantes, de la ciudad de La Plata, el equipo al que coronó como campeón en 2010.

Orgullo

Los argentinos que habían sufrido con Bosnia y Herzegovina y que se sintieron impotentes con Irán acabaron creyendo que Messi, Mascherano y Agüero podrían asomar la copa por el balcón de la Casa Rosada, emulando a los ganadores de los torneos de 1978 y 1986.

"Felicito a los jugadores, son un orgullo para el país", aseguró Sabella tras la final contra Alemania.

"El dolor va a durar para siempre", escribió Javier Mascherano, uno de los líderes morales de la Argentina de Brasil 2014 en su cuenta de Twitter.

"Queríamos llevar otra vez la copa para la Argentina. Hemos representado a nuestro país de la mejor manera", lanzó el mediocampista.

"Hemos dejado todo . No bacheamos. Dimos lo que pudimos"

"Gracias y perdón", escribió Angel Di María, quien se perdió la final por una lesión.

Esta era la última oportunidad de ganar el campeonato para jugadores como Maxi Rodríguez, quien formó parte de la selección de mayor edad de todo Brasil 2014.

Por eso a partir de este domingo en Argentina habrá pocos reproches hacia la selección nacional, pero mucho análisis de cuál será el futuro del combinado albiceleste.

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