Brasil 2014: Colombia se despide con la frente en alto y un futuro brillante

  • 5 julio 2014

"¡Aún tenemos tiempo!"

Ese fue el grito que primero rompió el silencio en el que quedó sumida la Plaza de Bolívar de Bogotá luego de que Brasil se adelantara a Colombia en el partido de cuartos de final de la Copa del Mundo de fútbol disputado este viernes en Fortaleza.

Tenía razón entonces el aficionado –el gol cayó a los siete minutos de juego– y la sigue teniendo ahora, por más que al final Colombia terminara cayendo por 2 a 1 ante los anfitriones del Mundial de Brasil para quedar eliminada del torneo.

El joven combinado cafetero cayó de pie, buscando insistentemente el empate y obligando a los cinco veces campeones del mundo a pedir tiempo, visiblemente nerviosos ante el embate de una selección que tenía 16 años de no participar en el mundiales.

Lea también: Brasil le quita la música del Mundial a Colombia

Orgullo

Mezcla de sentimientos para muchos colombianos: tristeza y orgullo por el Mundial de su selección.

En la plaza bogotana los aficionados colombianos, orgullosos y desafiantes, reconocieron su esfuerzo con aplausos que se prolongaron hasta mucho después del silbato final, convencidos de que un futuro brillante los espera.

"Tenemos jugadores jóvenes, con mucho futuro", le dijo a BBC Mundo Alejandro Vargas, de 31 años, ronco de gritar el gol de James Rodríguez, quien a los 22 años marcó por sexta vez en cinco partidos para consolidarse como la estrella del torneo.

"Estamos muy felices porque hicimos un gran papel. Y después de años de guerra y conflicto Colombia también quiere vivir alegrías", agregó, mientras la lluvia que acompañó buena parte del partido en la capital colombiana continuaba cayendo.

Y ni el agua, ni los goles brasileños, parecen haber logrado apagar la llama encendida por esta selección en el corazón de sus compatriotas.

"Llegamos re-lejos, hicimos tremenda campaña y cuando ganamos no lo hicimos como Brasil, gracias al arbitraje", se quejó Sebastián Martínez, de 17 años, haciendo referencia a algunos de los pasajes más contenciosos del encuentro, como el gol anulado a Colombia por supuesto fuera de juego y la falta que inmediatamente después le permitió a Brasil ponerse 2 a 0.

"El próximo año vamos por la Copa América", prometió el adolescente.

Futuro brillante

Para ese entonces no se sabía aún que la entrada del colombiano Zúñiga sobre Neymar, casi al final del juego, también había significado el final del Mundial para el joven astro brasileño.

Lea también: Neymar fuera del Mundial por lesión

Pero, en cualquier caso, en lugar de los agravios vinculados al arbitraje –reales o imaginarios–, la mayoría de los aficionados colombianos que por horas continuaron haciendo sonar sus tambores y vuvuzelas en la emblemática Carrera Séptima de Bogotá prefirió concentrarse en los aspectos positivos de un Mundial que vio a su selección llegar por primera vez a la fase de cuartos.

"Esta selección nos dio muchas alegrías: hoy todo el día fue fiesta. Ver a todo el mundo contento, unido, a mi me llenó de emoción", le dijo a BBC Mundo Iván Aristizabal, de 30 años.

"Yo no me siento derrotada. ¿Cómo nos vamos a sentir derrotados, de la forma que jugamos", coincidió Viviana Monge, de 26 años.

Y, por una vez, la tranquila aceptación del resultado del juego con Brasil no se sintió como un ejemplo del fatalismo del que muchos acusan a los colombianos, sino como un reconocimiento de que el camino del combinado de Pékerman apenas está empezando.

De hecho, para muchos fue la falta de experiencia a este nivel –tal vez agravada por la permisividad del árbitro ante el juego brusco– la que no le permitió a los jóvenes futbolistas colombianos exhibir toda su capacidad, sobre todo durante el primer tiempo.

Además, tal vez pedirle a un equipo que llegara por primera vez en su historia a la semifinal de un Mundial derrotando al equipo más decorado en la historia de los mundiales, y en su propia casa, era demasiado.

Y eso se notó en el terreno de juego.

Para muchos colombianos, sin embargo, el viernes por la tarde no era aún el momento del análisis y de la autocrítica, la que tendrá que llegar más tarde (ojalá no con intención de autoflagelarse ni de destruir, sino de mejorar y seguir creciendo).

Porque con la derrota aún fresca y la lluvia cayendo, los colombianos prefirieron quedarse, entre otras, con el recuerdo –y la promesa– de un gran desempeño colectivo a lo largo de todo el Mundial, con las gambetas de Juan Guillermo Cuadrado (26 años), el aire fresco inyectado por Juan Fernando Quintero (21) y, sobre todo, la indiscutible calidad de James Rodríguez (22), la indiscutible revelación del torneo.

Porque el futuro de Colombia tiene todo para ser brillante. Porque aún hay tiempo.