De La Rue: la fábrica con licencia para imprimir dinero

  • 5 julio 2014
Billete de De La Rue

Hay pocas empresas más preocupadas por su seguridad que De La Rue. Después de todo, es una empresa con licencia para imprimir dinero.

De hecho, atesora muchas licencias para imprimir una cantidad mareante de billetes de docenas de países de todo el mundo.

Tras las paredes de un edificio poco llamativo, aunque muy bien protegido, están las máquinas que mantienen en pie a muchas de las economías del mundo. Trabajan 24 horas al día para imprimir billetes.

Si alguna vez se preguntó dónde crece el árbol del dinero, deje de hacerlo. Lo encontramos, aunque es una fábrica, no un árbol, y funciona con máquinas y costosa tinta, no por arte de magia.

No hay duda de por qué De La Rue se toma tan en serio la seguridad y te pide que entregues tu billetera antes de entrar, además de inspeccionar tu pasaporte y tus pertenencias.

"La seguridad tiene una importancia capital para la empresa, desde cómo tratamos a los visitantes hasta cómo se fabrican los billetes", declara la directora de funcionamiento, Colin Child.

Los visitantes suelen ser clientes o profesionales de la industria. Muy poca gente consigue echar un vistazo a esta fábrica.

El equipo de la BBC fue el primero que pudo emitir desde la fábrica, con la condición de que no se mostraran los rostros de los empleados y que no se dijera la localización exacta desde la que se produjo la transmisión.

Exportaciones

En un momento en que políticos y economistas debaten cómo aumentar las exportaciones, De la Rue ofrece un ejemplo interesante.

Aunque también imprime para el Banco de Inglaterra, casi todo su negocio está en las exportaciones: la mayoría de los pedidos que recibe son de monedas de otros países.

La mañana de la visita de la BBC, por ejemplo, la fábrica estaba ocupada con los dinares de Kuwait.

La conversación con Child tiene lugar al lado de una pila de unas 2.500 planchas de papel, estampadas con 45 billetes perfectos. La modesta pila tiene un valor de unos US$4,2 millones.

"Hemos invertido mucho en los últimos tres años", dice Child.

"El nivel de sofisticación de los billetes aumenta año tras año. Todas las secciones del mercado están creciendo, en todo el mundo".

"Cuando introdujeron las tarjetas de crédito en Reino Unido, dijeron que era nuestro final. Pero aquí estamos, más fuertes que nunca".

"La demanda de billetes crece continuamente".

Pero, ¿qué pasa con el crecimiento de la banca online y de otras formas de pago como PayPal?

Si la demanda está decayendo, aquí no se nota. Si se amontonasen todos los billetes imprimidos cada semana por De La Rue, las pilas superarían dos veces la cima del Everest.

Adornos

Máquinas de imprimir
La demanda por los billetes tradicionales es alta, a pesar de las nuevas formas de pago.

Por muy prolífica que sea la empresa produciendo billetes, siempre habrá gente con la misma dedicación por la falsificación.

La historia de la falsificación es tan vieja como la historia del dinero. Y la batalla es cada vez más sofisticada.

Los billetes que se imprimen aquí llevan incluidas distintas medidas de seguridad, como las marcas de agua, los grabados, las imágenes traslúcidas y las señales sólo visibles bajo luz ultravioleta.

También hay otros tipos de medidas secretas, conocidas únicamente por los bancos centrales.

"El truco es fabricar un billete lo suficientemente sofisticado para que sea casi imposible copiarlo, pero que al mismo tiempo nosotros podamos imprimir en grandes cantidades con mucha precisión", dice el jefe de planificación y logística, Andrew Davidson.

"La batalla contra los falsificadores es constante", agrega.

Animales y colores

Billete de De La Rue
Los billetes de polímero son más caros, pero también duran más.

Los billetes son analizados minuciosamente para asegurar que son perfectos.

En muchos casos, los billetes tienen también un aspecto agradable: el mundo está lleno de billetes adornados con pájaros, animales, colores brillantes y diseños atrevidos.

Alan Newman, director de diseño de De La Rue, ha ganado diez veces el premio por el Billete del Año.

En los últimos tres años, se llevó el galardón por los billetes de Kazajistán, coloridos y limpios.

Mi favorito es el premiado billete de 20 talas, que se utiliza en Samoa: un billete amarillo con una cascada en una cara y un pájaro más bien rollizo, llamado manumea, en la otra.

"Lograr poner un billete en circulación puede llevar entre seis meses y un año", explica Newman.

La industria también va cambiando.

El Banco de Inglaterra adoptará pronto los billetes de polímero, como han hecho otros países, aunque todavía no se ha decidido quién los imprimirá.

Este tipo de billete tienen un mercado "pequeño, pero creciente", dice Child. Son más duraderos pero cuesta más imprimirlos.

A nuestro alrededor, retumba el zumbido de las imprentas. Son máquinas enormes, que imprimen continuamente dinero que viaja alrededor del mundo.

Es una fábrica secreta con un impacto global.