El "mordisco" y el instante de irracionalidad de Luis Suárez

  • 25 junio 2014
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Suarez

Él lo definió como "situaciones que pasan dentro de la cancha". Pero la nueva polémica que involucra a Luis Suárez por una aparente mordida a un futbolista rival plantea la cuestión de cómo un genio del deporte podría llegar a perder el control de sí mismo.

Futbolistas profesionales al nivel de Suárez suelen ser admirados por su capacidad para pensar y definir una jugada en una fracción de segundo: pasarla o tirar al arco, rematar a la derecha o a la izquierda del arquero.

Pero también es en un abrir y cerrar de ojos que pueden hacer algo que empañe su carrera y comprometa el potencial de su equipo.

Suárez es ahora objeto de un proceso disciplinario abierto por la Fifa, después que el zaguero italiano Giorgio Chiellini lo acusara de morderlo en el hombro izquierdo durante el partido del martes, en que Uruguay derrotó 1-0 a Italia y la eliminó del Mundial Brasil 2014.

Límite

Luis Suarez

El ente rector del fútbol le dio al goleador uruguayo o a su federación un plazo límite hasta las 05:00 pm de este miércoles (hora de Brasilia) para dar su punto de vista sobre el incidente del minuto 79 del partido, que hasta entonces iba igualado a cero.

Ahora Suárez enfrenta el riesgo de ser sancionado por la presunta mordida a un rival, como ya le ocurrió jugando a nivel de clubes en Inglaterra y Holanda.

Y todo parece indicar que aducir tan sólo que se trató de "situaciones que pasan dentro de la cancha" o que Chiellini lo "pechó con el hombro" será insuficiente para que sea librado de culpa, ante imágenes que sugieren que sí pudo haberlo mordido.

Pero explicar exactamente lo que pasó por su cabeza en ese momento también podría ser difícil para Suárez, según expertos.

"Es un desequilibrio momentáneo que puede acontecer con cualquier atleta", dijo Dante de Rose Junior, un brasileño doctor en psicología de deporte especializado en estrés competitivo. "No lo veo como una situación premeditada".

A su juicio, varios factores juntos podrían haber desencadenado esa reacción.

Entre ellos citó la obligación que Uruguay tenía de ganar para seguir en el Mundial, todas las esperanzas que el país depositaba en Suárez y el hecho de que acabara de recuperarse de una operación de meniscos que puso en duda su presencia en Brasil.

"Generalmente las personas muy competitivas se exigen mucho a sí mismos: creen que siempre tienen que actuar en el límite, decidir, y eso lleva a veces a tener actitudes equivocadas", señaló Rose a BBC Mundo. "Suárez está en esa situación".

"Ganar a todo"

Quienes conocen a Suárez suelen destacar su deseo constante de triunfar como algo que determina sus acciones.

Suárez
La ausencia de Suárez sería un duro revés para Uruguay.

"A veces esas cosas las hace sin pensar, quizás por la adrenalina, por la manera que tiene de ser, de querer ganar a todo, de jugar a mil por hora cada partido", dijo Mathías Cardacio, un futbolista uruguayo amigo de la infancia de Suárez, aludiendo a la agresividad del goleador en declaraciones a la BBC antes del incidente del martes.

Un Mundial es un reto profesional y emocional singular para cualquier futbolista, y Suárez está lejos de ser la primera estrella del balompié envuelta en una polémica de este tipo.

Durante el tiempo extra de la final de la Copa del Mundo 2006, el genio francés Zinedine Zidane fue expulsado por dar un cabezazo al defensor italiano Marco Materazzi. Francia perdió a la postre aquel partido, y Zidane pidió disculpas por su actitud pero explicó que había sido provocado verbalmente por el rival.

Suárez siguió dentro del campo tras su choque con Chiellini.

Pero algo que llama la atención es que su conducta vuelva al tapete pese a las suspensiones que ya recibió, las terapias que le fueron ofrecidas para controlar su carácter y las decenas de millones que vale su ficha.

En una tensa conferencia de prensa tras el partido contra Italia, el entrenador uruguayo, Oscar Tabárez, aseguró que su artillero "ha tratado de dar otra imagen" tras las sanciones que recibió en el pasado.

Pero que Suárez podría reincidir en una mordida a un rival había sido advertido el año pasado por el psicólogo deportivo Thomas Fawcett, de la Universidad de Salford, Manchester.

"Pensaría que dentro de cinco años si algo tocase una fibra sensible (de Suárez) en una situación diferente reaccionaría de la misma manera", sostuvo tras la famosa mordida a Branislav Ivanovic, defensa del Chelsea.

El goleador uruguayo tuvo el jueves un debut en este Mundial que él mismo calificó como "soñado", tras recuperarse de su lesión de rodilla y anotar los dos goles para el triunfo de Uruguay 2-1 ante Inglaterra.

Sin embargo, en el partido del martes en Natal parecía controlado por la defensa italiana y el remate más claro que tuvo para convertir fue tapado magistralmente por el arquero Gianluigi Buffon, poco antes del incidente con Chiellini.

Las mordidas de Luis Suárez

  • 7 partidos de suspensión por morder el hombro del jugador del PSV Eindhoven Otman Bakkal mientras era capitán del Ajax en 2010

  • 10 partidos sin jugar por morder el brazo de Branislav Ivanovic, del Chelsea, durante un partido de la Liga Premier en 2013

  • 24 partidos de sanción (o dos años) como máximo si la FIFA lo encuentra culpable de morder al italiano Giorgio Chiellini durante la Copa del Mundo 2014

GETTY

Perspectiva individual

Antonio Rocha Santos, experto en desarrollo moral de la psicología del deporte, sostuvo que Suárez actuó bajo una "perspectiva individual" para cumplir su deseo de victoria, aún sabiendo que corría el riesgo de otra sanción.

"Cualquier persona que transgrede sabe que corre riesgos: si deseo asaltar un banco, sé que corro riesgo", comparó, "pero si lo consigo me hago rico".

Rose especuló con que Suárez pudo haber sido provocado por un defensor italiano como sucedió con Zidane.

"Ahí adentro ocurre un montón de cosas que no conseguimos ver: infelizmente no tenemos una cámara o un micrófono que lo pruebe", dijo. "Pero aún siendo provocado, por la importancia que tiene para el equipo, tal vez debería saberse comportar mejor"

Estatua de Zidane
El cabezazo de Zidane en la final de 2006 es otro ejemplo de un astro perdiendo el control.