¿Cómo se forma un mundialista en Estados Unidos?

  • 22 junio 2014
Alejandro Bedoya

Hay quienes piensan que Alejandro Bedoya, el hijo de colombianos que forma parte de la selección mundialista estadounidense, estaba predestinado para el fútbol.

Al fin y al cabo, su padre jugó en las divisiones inferiores de Millonarios, el legendario equipo de la capital colombiana.

Y su abuelo en el Deportes Quindío, otro cuadro profesional en el país de sus ancestros.

Pero en el mundo deportivo estadounidense, pocas cosas se dejan completamente al azar o al destino.

En realidad, Bedoya es un buen ejemplo del enorme sistema de formación de jugadores que se ha venido construyendo en Estados Unidos, por el que transitan cientos de miles de jóvenes.

Lea también: EE.UU. se deja seducir por el gran negocio del fútbol

De Weston para el mundo

En nuestros países se han hecho famosos los semilleros de futbolistas, enclavados casi siempre en la miseria, donde pegarle bien al balón es la única manera de asegurarse un futuro mejor.

En Colombia juegan ese papel poblaciones como Tumaco, en uno de los rincones más pobres del país. En Ecuador está Chota. Y en Honduras, está La Ceiba.

Lea también: el éxito del semillero de la selección hondureña

Es difícil imaginarse un sitio más distinto a esos que Weston, el barrio próspero en el noroccidente de Miami en donde creció Alejandro Bedoya.

Aquí viven muchos colombianos y venezolanos exitosos, abogados, médicos y empresarios que están acostumbrados a que sus hijos vayan a las universidades más encumbradas y escalen los puestos más altos de sus profesiones.

Las canteras

Soccer mom
Hay más de 3 millones de niños inscritos en clubes aficionados.

El hoy mediocampista de la selección estadounidense tenía claro lo que quería desde el principio. Así le dice a BBC Mundo Jobie Hughes, quien fuera entrenador de Bedoya en la escuela secundaria privada St. Thomas Aquinas.

"Llegó como un adolescente a los 14 años y nos dimos cuenta ahí mismo de su talento. Quería jugar todo el tiempo. Era un líder".

Sus habilidades fueron cultivadas en esa escuela privada, donde formar estrellas deportivas se ha vuelto casi rutina.

El entrenador Hughes se ríe cuando le preguntan si Bedoya es el deportista más famoso en salir de sus aulas. En realidad, asegura, de esa prestigiosa escuela han salido cerca de 14 jugadores profesionales de fútbol americano, otro integrante de la selección nacional de balompié que jugó en el Mundial de 1990, así como la famosa tenista Chris Everts Lloyd y varios integrantes de numerosos equipos olímpicos estadounidenses.

Campeones

Bedoya empezó a competir en el fútbol con el Weston Fury, un equipo de su barrio, como los que hoy pueden verse cualquier fin de semana en parques a lo largo y ancho del país.

Son parte de un fenómeno más grande. US Youth Soccer, la agremiación del fútbol juvenil en Estados Unidos, es la mayor organización de deportes juveniles en la nación. Apenas se fundó en 1974, pero hoy cuenta con 3.2 millones de participantes entre los 5 y los 19 años de edad, 48% de ellos niñas, dirigidos por 300.000 entrenadores, casi todos voluntarios.

Compiten en más de 10.000 clubes radicados en todos los estados del país.

Estos son los números de una cantera de talento que ha hecho posible que Estados Unidos sea bicampeón mundial de fútbol femenino, y que muchos creen que eventualmente los convertirá en una potencia en el masculino.

La ruta universitaria

Selección Estados Unidos

Después de la secundaria, Bedoya decidió postergar su carrera profesional para inscribirse en la universidad, primero en Fairleigh Dickinson y luego en Boston College, de donde se graduó en 2009 con un título en márketing.

Nuevamente, es un camino que no frecuentan muchos de los atletas en América Latina, pero que resulta normal en Estados Unidos, donde los programas universitarios de deportes cuentan con recursos y audiencias que envidiaría cualquier liga profesional.

Para la muestra: el estadio del Boston College, la universidad de donde se graduó Bedoya, tiene capacidad para 44.000 espectadores.

El entrenador de Bedoya en la secundaria le asegura a BBC Mundo que este desvío por la universidad antes de llegar al profesionalismo es una buena cosa para los atletas estadounidenses: "Nunca puedes saber cuánto durará tu carrera deportiva debido al riesgo de lesiones. Y además, la calidad del deporte universitario es muy alta en este país. La mayoría de nuestros jugadores profesionales salen del fútbol universitario", comenta Hughes.

Millones de por medio

Bruce Arena
El extécnico de la selección, Bruce Arena, criticó la presencia de jugadores formados en el extranjero.

Los críticos de este sistema, por el contrario, se quejan que la liga universitaria se ha convertido en un mal disfrazado negocio que mueve miles de millones de dólares en derechos de transmisión por televisión para las universidades, dejándole poco a los estudiantes que protagonizan los juegos.

Pero otros lo ven como un sistema que beneficia a todos, ofreciéndoles a los atletas una manera de subsidiar su educación superior al tiempo que compiten en lo que efectivamente son las divisiones inferiores del deporte profesional estadounidense.

Como asegura la NCAA, la entidad rectora del deporte universitario en Estados Unidos, cada año las instituciones de educación superior de ese país ofrecen US$2.700 millones en becas atléticas a más de 150.000 deportistas para que adelanten sus estudios al tiempo que juegan en los torneos inter-universitarios.

¿Una selección contratada en el extranjero?

El paso final de Bedoya en su camino a la selección estadounidense fue su tránsito por el fútbol europeo, adonde llegó directamente después de graduarse de la universidad.

Pasó por los equipos Orebro y Helsingborgs en Suecia y el Rangers escocés, antes de llegar a su actual escuadra, el Nantes en Francia. Una movida que lo congració con el actual entrenador de la selección, el alemán Jurgen Klinsmann, que no ha escondido su preferencia por jugadores que se hayan probado en las ligas europeas.

Es una inclinación que le ha traído problemas. Klinsmann también ha llevado al equipo mundialista estadounidense a un buen número de jugadores con doble nacionalidad, que nacieron, crecieron y se formaron como futbolistas en el extranjero.

El técnico los convenció de desempolvar el pasaporte azul para jugar con el equipo estadounidense.

¿Pero entonces, está despreciando el talento local para formar una selección parcialmente reclutada en el extranjero?

Eso asegura otro extécnico de la selección estadounidense, Bruce Arena, quien en 2013 criticó esa tendencia.

"Si los jugadores (de la selección) son todos nacidos en otros países, no creo que podamos decir que estamos progresando", dijo entonces a los medios estadounidenses.

El largo plazo

Posición que no comparten muchos, entre otros Elliot Almond, comentarista de fútbol del diario San Jose-Mercury News en California.

"Es verdad que tenemos a siete jugadores ´extranjeros´ en el equipo, pero no olviden que tenemos también a diez jugadores de la liga profesional estadounidense", le comenta a BBC Mundo.

Y aventura a decir que en el 2018, escoger a los integrantes de la selección será aún más díficil con todo el talento local que está surgiendo.

Y en Weston, el entrenador de Bedoya en la escuela, Jobie Hughes, cita su experiencia de 30 años para asegurarle a BBC Mundo que él también ha visto un cambio positivo, reflejado en la presencia de su pupilo en la selección.

"En el pasado el fútbol era un deporte secundario en este país y en sus escuelas, debido a las otras actividades que estaban disponibles para los buenos atletas. Eso ha cambiado y ahora tiene mayor reconocimiento", advierte.

Y no duda en asegurar que pese a sus años, alcanzará a ver el día en que Estados Unidos se lleve el título del Mundial.

Klinsmann
¿Confía Klinsmann en el talento local?