Santos: "No estoy dispuesto a quedarme anclado en el pasado"

  • 17 junio 2014

Juan Manuel Santos recibe a BBC Mundo un día después de su reelección y se le nota satisfecho, pero cansado.

Viene de una conferencia de prensa en la que acaba de reafirmar que la culminación exitosa del proceso de paz con la guerrilla de las FARC será la prioridad de su segundo mandato.

Y en la misma también empleó el tono conciliador que empezó a usar desde su discurso de proclamación, cuando invitó a su rival Oscar Iván Zuluaga y a todos sus simpatizantes a trabajar juntos para lograr el sueño de una Colombia en paz.

La diferencia con el tono que imperó durante la campaña electoral es grande. Pero probablemente a los vencedores siempre les resulta más fácil mostrase magnánimos.

¿Cree sin embargo Santos que sus rivales de ayer, empezando por el expresidente Álvaro Uribe, realmente estarán dispuestos a enterrar el hacha de la guerra? ¿Y cómo explica él su distanciamiento de quien hace cuatro años era su principal aliado?

Sobre estas y otras cosas conversó BBC Mundo con el presidente colombiano.

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Santos
Santos insiste en que la culminación exitosa del proceso de paz con las FARC será su prioridad.

¿Cómo interpreta usted su victoria? Las cosas cambiaron mucho entre la primera y segunda vuelta, los endosos (de personalidades de izquierda) parecen haber sido significativos. ¿Fue una victoria de Juan Manuel Santos o una victoria del sueño de la paz?

Pues, de los dos. Pero creo que el mandato que recibimos fue un mandato muy claro: Colombia tienen que continuar en su proceso de paz y terminarlo exitosamente y continuar con las políticas que hemos venido adelantando en materia de economía y progreso social. En ambos (temas) creo que hemos recibido una clara señal de "continúen ahí", porque el pueblo colombiano lo que necesita es eso: paz con progreso social.

¿En realidad puede verlo como una validación de su gobierno cuando parece que lo que terminó de inclinar la balanza a su favor fue un tema específico: el proceso de paz?

Pues cada uno tiene su diferente interpretación. Nosotros lo que interpretamos es que cuando comenzamos a dar mucha más información sobre nuestros resultados en lo social, en materia de educación, en materia de lucha contra la pobreza, en materia de generación de empleo, la gente se dio cuenta que cambiar de rumbo, cambiar de capitán en este momento, no era lo más deseable. Y por eso nos dieron su apoyo.

Ayúdeme a entender un poquito a Colombia políticamente. Cuando usted fue electo hace cuatro años, una de las primeras personas a las que agradeció fue el presidente Álvaro Uribe. Ayer le agradeció a los votantes y representantes de izquierda. ¿Qué ha cambiado más en estos cuatro años: Colombia, usted o Uribe?

Pues mire, hace cuatro años yo dije que iba a continuar con la seguridad democrática, pero que teníamos que salirnos del tema de la seguridad porque este país necesitaba darle mucha importancia a la parte social. Y por eso lo llamé "prosperidad democrática". Dije: "vamos a pasar de la seguridad democrática a la prosperidad democrática, sin descuidar el tema de la seguridad".

Mi gobierno ha sido el que más duro le ha dado a los grupos al margen de la ley, mucho más que gobiernos anteriores. Pero sí hemos aumentado el abanico en los temas de la agenda para que la parte social, la lucha contra la pobreza, la generación de empleo, la formalización de la economía, tengan cada vez más importancia.

¿Qué pasó? Que el uribismo se quedó anclado en el pasado, se quedó anclado en solamente la seguridad democrática. Y yo no estaba dispuesto a quedarme anclado al pasado. Este país tiene que evolucionar y ha evolucionado, muy positivamente. Usted ve los resultados: nosotros somos hoy en día una de las estrellas económicas y desde el punto de vista del desempeño social y creo que eso ha sido positivo. Y por eso se dio este cambio en el espectro político: porque unos se quedaron anclados al pasado y yo no estoy dispuesto a quedarme anclado al pasado. Creo que hay que seguir progresando hacia el futuro.

Partidarios de Santos celebra la victoroa
Santos espera que durante su segundo mandato se termine de consolidar el proceso de paz.

¿Y cómo cambió Colombia? ¿Lo ve usted como un país más tolerante o como un país más dividido que hace cuatro años?

Pues mire, Colombia hoy es una democracia mucho más fuerte, es una democracia con mucho más reconocimiento internacional, es una democracia mucho más respetada y es una democracia mucho más efectiva.

Usted toma los indicadores económicos y tenemos la economía más sólida de nuestra historia, la economía más dinámica de toda América Latina, la economía que está produciendo resultados sociales como ninguna otra economía de América Latina. Y está empezando por primera vez a cerrar las brechas, porque nosotros éramos –y seguimos siendo– un país muy desigual, supremamente desigual e inequitativo. Yo creo que hoy somos sin duda alguna un país mucho mejor que el que éramos hace cuatro años.

Desafortunadamente hay una polarización en torno a qué hacer con la paz, pero yo creo que en la medida en que podamos convencer a los que están o votaron en contra de esa paz –yo diría que por mala información, por escuchar esa propaganda sucia que hicieron durante muchos meses, yo diría que años, en contra del proceso de paz– en la medida que les expliquemos los beneficios de la paz, y que no estamos negociado –porque no estamos negociando– aspectos fundamentales de nuestra institucionalidad, de nuestro modelo económico, ellos van a entender y a apoyar este proceso de paz.

Le digo hoy lo que va a suceder: en poco tiempo va a ver al país entero apoyando a este proceso de paz.

El derrotado Zuluaga, delfín político del ex presidente Alvaro Uribe, prometía <br>enfrentar a los rebeldes con mano dura.

¿Y es que usted cree que esa "propaganda negra" va a desaparecer?

No, pero en la medida en que podamos ser más efectivos en hacer pedagogía sobre los beneficios de la paz la gente se va a convencer de que sí vale la pena.

¿Y cómo ve el rol del presidente Uribe? ¿Usted piensa que se va a constituir, junto a su bancada, en una piedra en el zapato para todo lo que intente su gobierno o sólo para el proceso de paz?

Pues yo lo que espero es que hagan oposición, que eso es bueno para cualquier democracia, para cualquier gobierno, pero que la hagan jugando limpio, que lo hagan con las verdades y con las cifras reales en la mano, no con mentiras. Si hacen eso, salimos todos ganando.

¿Se puede ser al mismo tiempo presidente de aquellos que votaron por Óscar Iván Zuluaga y de aquellos que lo apoyaron desde la izquierda?

Claro. Yo soy presidente de todos los colombianos, así me eligieron, y uno en una democracia tiene que asumir la presidencia con esa mentalidad. Yo voy a ser el presidente de todos los colombianos. Y yo espero –y por eso he hecho la invitación a todos los que votaron por Oscar Iván Zuluaga, al propio Oscar Iván Zuluaga–que nos unamos en torno a aquellas cosas que son buenas para el país. Así como los partidos de izquierda han dicho que van a mantener su oposición frente a los temas que nosotros defendemos, si ellos quieren mantener su oposición a otros temas, bienvenido sea. Pero que lo hagamos con madurez política, con responsabilidad, porque eso es lo que la democracia colombiana necesita.

¿Pero qué le diría a aquellos que dicen que su principal defecto es que siempre intenta quedar bien con todos al mismo tiempo y que tiene que toma decisiones de principio? ¿Dónde están esos principios en el caso de Juan Manuel Santos?

Yo he sido siempre de la tercera vía. Inclusive escribí un libro con Tony Blair sobre ese tema. Esa ha sido siempre mi norma, mi guía: el estado hasta donde sea necesario, el mercado hasta donde sea posible. Yo defiendo la paz, yo defiendo la decencia en el juego político, yo defiendo los derechos humanos. Fíjese en este cambio tan abrupto que ha tenido Colombia en lo positivo: nos quitaron de todas las listas negras (de violaciones de derechos humanos). Estábamos en todas las listas negras hace cuatro años, hoy no estamos en ninguna, porque mi política de defensa de los derechos humanos ha sido efectiva y seguirá siendo efectiva y permanente.

Eso es lo que yo defiendo: el fortalecimiento de la democracia, creo mucho en respetar la institucionalidad, las leyes, el estado de derecho. Eso es lo que yo he defendido toda mi vida y lo que seguiré defendiendo. Me enfrento a quienes estén en contra de eso, y me enfrento duro, como usted vio en esta campaña. Es parte del juego político, pero yo sigo defendiendo la democracia porque soy un demócrata, sigo defendiendo los derechos humanos, porque creo que esa es parte fundamental de la convivencia política.

¿Y cree que Colombia apoya esa tercera vía? Porque si uno quita los votos que le sumó la paz y las adhesiones de la izquierda, y cuenta los ocho millones de votos de Zuluaga, se podría llegar a la conclusión de que este sigue siendo un país de derecha…

Pero no se notó en las elecciones, porque ganamos nosotros.

¿Se siente más libre ahora que en su primer mandato? Ya sin deberle nada a Uribe, con los partidos de izquierda que lo apoyaron anunciando que se siguen considerando oposición, sin tener que calcular por la reelección...

Yo siempre me he sentido libre. Nunca he dejado de hacer lo que creo que es lo conveniente y necesario para mi país. Si usted toma los resultados de estos cuatro años de gobierno se dará cuenta que este ha sido un gobierno muy efectivo, con resultados que muchas veces la gente no se hubiera imaginado que eso era posible, y yo por supuesto voy a seguir persiguiendo esos objetivos.

Primero, el de la paz. Pero también el del progreso social, reducir las desigualdades, mejorar la equidad en ese país. Eso es lo que cualquier gobernante responsable debe buscar. Y el como hacerlo más efectivo es el gran reto, buscar las coaliciones en el congreso que le permitan a uno continuar con esta agenda reformista. No ha habido un gobierno más reformista en los últimos no se cuantos años, cien años, que este gobierno.

¿Y qué pasa si la iniciativa de paz fracasa? ¿Cuánto retrocede Colombia?

Pues sería muy triste haber desaprovechado esta única y última oportunidad. Pero continuaríamos como hemos venido viviendo en estos últimos cincuenta años: un país que progresa, pero que mantiene una guerra absurda, que tiene un costo también absurdo.